En Bolivia comenzará un nuevo ciclo político, luego del agotamiento y la autodestrucción del M.A.S., y que era previsible debido a la extrema angurria de poder, el envanecimiento y la egolatría enfermiza de su líder Evo Morales, sobre quien los analistas políticos e inclusive sus allegados iban advirtiendo que la tozudez de Evo iba a ocasionar la implosión de su instrumento político. “Hemos ingresado a un proceso catastrófico en el MAS”, dijo hace algún tiempo Alvaro García Linera.
En la primera vuelta, el pueblo boliviano a través del voto exteriorizó su total rechazo al “masismo” porque la votación fue ampliamente favorable para la oposición: PDC 32 por ciento, Alianza Libre 27 por ciento, Unidad 20 por ciento y Súmate 8 por ciento que hacen el 87 por ciento de votos del anti M.A.S.
Se trata de un respaldo ampliamente favorable de los bolivianos a los opositores del MAS y este espaldarazo no deben defraudar ni desaprovechar los ahora convertidos en los nuevos oficialistas del poder político en el país.
Por consiguiente, los ganadores del balotaje tienen que asumir su triunfo electoral con humildad, compromiso y sabiduría para no defraudar a sus electores de tal manera que desde el primer día de su nuevo gobierno empiecen a “reconstruir” Bolivia por el desastre que está dejando la gestión de Luis Arce porque no solamente se trata de resolver la aguda crisis económica sino también restituir la “institucionalidad” en diferentes instancias de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Por su parte, los perdedores del balotaje deben asumir los resultados con resignación, respeto al voto mayoritario de los bolivianos y también con el compromiso de apoyar al nuevo gobierno porque de lo que se trata es de sacar del abismo a Bolivia porque, de no ser así, se corre el riesgo de hacer ingobernable el país y se convierta en caldo de cultivo para que el MAS pretenda volver a gobernar el país, porque es lo que ha ocurrido en las anteriores elecciones.
Del mismo modo, todos quienes expresaron en las urnas su anti masismo con casi el 90 por ciento del voto ciudadano, no deben contagiarse del peor de los males que nos dejó el M.A.S. que es el odio, la confrontación y el rencor entre bolivianos. Los masistas ejercieron el poder político con la consigna de que ”si no piensas como yo, eres mi enemigo…”. Entonces este mal sociológico que deja el MAS, también debe ser superado por los allegados de Tuto Quiroga.
Concluyo evocando y parafraseando al ex presidente de Uruguay Pepe Mújica: “El odio termina estupidizando a las personas porque nos hace perder objetividad frente a las cosas ya que el odio es ciego como el amor, pero el amor es creador, es sentimiento sano y el odio nos destruye…”, decía el extinto líder uruguayo.
