Este es un tema muy importante para cada uno de nosotros como cristianos, que pregonamos nuestra fe, en nuestro diario vivir. Por lo tanto empecemos mencionando que en la biblia se destacan tres aspectos fundamentales del milagro, a) Un aspecto psicológico que indica que quienes los presencian están frente a un prodigio, un hecho insólito que provoca admiración; b)Un aspecto ontológico, que se refiere a que son obras que requieren una especial intervención de la causalidad divina (obra de Dios), y c) Un aspecto semiológico, que da a conocer que tienen un significado, es decir que son un signo que se dirige al hombre para hacerle conocer la intervención divina.
Para Santo Tomás los milagros se caracterizan por la superación de las fuerzas de la naturaleza y por su objeto, la manifestación de un carácter sobrenatural. Un agente trascendente provoca un hecho prodigioso, un efecto específico del poder divino cuya causa eficiente es Dios, que supera la capacidad de la naturaleza. En el Vaticano I, los milagros eran un motivo extrínseco de credibilidad en un sentido apologético. En el Vaticano II aborda el milagro desde Cristo. Son acontecimientos del Reino que dan testimonio de Cristo, una invitación a creer, signos que se incorporan a los demás dones salvíficos y que constituyen una ayuda en el camino de la fe (LG 5). El milagro puede definirse como un prodigio religioso que expresa en el orden cósmico (hombre universo) una especial y gratuita intervención de Dios, de poder y amor, que dirige a los hombres un signo de la presencia ininterrumpida de su Palabra de salvación en el mundo. Son una ocasión para la fe y están referidos a Cristo. La teología actual considera los mila¬gros como signos de que la fe ha llegado. Marcos la exige para la realización de los milagros (Mc 6,5 6). Los milagros son signos que desvelan la persona de Jesús.
La historicidad y el valor de los milagros, se da desde el AT, Dios actuaba en la naturaleza personalmente y en la historia de Israel. Ocasionaba eventos que rompían el curso normal del mundo o de la historia. En el NT hay un recuento considerable de milagros de Jesús. Para testimoniar su autenticidad el mismo evangelio destaca la grandeza de la obra realizada, las dificultades para realizarlos, y los testigos que lo presencian. No podemos negar la actividad milagrosa de Jesús sin mutilar el evangelio en su integridad. No todo es histórico ya que en el evangelio no se hace crónica, hay finalidades catequéticas y teológicas que retocan los relatos. En el evangelio Jesús mismo testifica acerca de algunos milagros, lo que lleva a determinar el sentido pre pascual de su actividad taumatúrgica: llegada del Reino. Con sus obras demuestra que el reino de Satán ha sido destruido. La actividad milagrosa de Jesús es parte de su revelación como enviado del Padre.
Por lo tanto, en cuanto al valor de los milagros, éstos son portadores de revelación por una parte, y por otra, atestiguan la verdad de la revelación. Los milagros manifiestan el poder y el amor de Dios que obra la salvación. Los estudios actuales se concentran en la búsqueda de la específica significación de los milagros que se encuentra en el mismo Evangelio. Los milagros son una llamada a la fe y a la conversión (Mt 11,3 5). Más que un desafío a las leyes de la naturaleza, el milagro es un hecho religioso, un hecho de fe donde Dios manifiesta su amor y su misericordia, que se manifiesta cada día en la sencillez de nuestro diario vivir.
Este es un tema muy importante para cada uno de nosotros como cristianos, que pregonamos nuestra fe, en nuestro diario vivir. Por lo tanto empecemos mencionando que en la biblia se destacan tres aspectos fundamentales del milagro, a) Un aspecto psicológico que indica que quienes los presencian están frente a un prodigio, un hecho insólito que provoca admiración; b)Un aspecto ontológico, que se refiere a que son obras que requieren una especial intervención de la causalidad divina (obra de Dios), y c) Un aspecto semiológico, que da a conocer que tienen un significado, es decir que son un signo que se dirige al hombre para hacerle conocer la intervención divina.
Para Santo Tomás los milagros se caracterizan por la superación de las fuerzas de la naturaleza y por su objeto, la manifestación de un carácter sobrenatural. Un agente trascendente provoca un hecho prodigioso, un efecto específico del poder divino cuya causa eficiente es Dios, que supera la capacidad de la naturaleza. En el Vaticano I, los milagros eran un motivo extrínseco de credibilidad en un sentido apologético. En el Vaticano II aborda el milagro desde Cristo. Son acontecimientos del Reino que dan testimonio de Cristo, una invitación a creer, signos que se incorporan a los demás dones salvíficos y que constituyen una ayuda en el camino de la fe (LG 5). El milagro puede definirse como un prodigio religioso que expresa en el orden cósmico (hombre universo) una especial y gratuita intervención de Dios, de poder y amor, que dirige a los hombres un signo de la presencia ininterrumpida de su Palabra de salvación en el mundo. Son una ocasión para la fe y están referidos a Cristo. La teología actual considera los mila¬gros como signos de que la fe ha llegado. Marcos la exige para la realización de los milagros (Mc 6,5 6). Los milagros son signos que desvelan la persona de Jesús.
La historicidad y el valor de los milagros, se da desde el AT, Dios actuaba en la naturaleza personalmente y en la historia de Israel. Ocasionaba eventos que rompían el curso normal del mundo o de la historia. En el NT hay un recuento considerable de milagros de Jesús. Para testimoniar su autenticidad el mismo evangelio destaca la grandeza de la obra realizada, las dificultades para realizarlos, y los testigos que lo presencian. No podemos negar la actividad milagrosa de Jesús sin mutilar el evangelio en su integridad. No todo es histórico ya que en el evangelio no se hace crónica, hay finalidades catequéticas y teológicas que retocan los relatos. En el evangelio Jesús mismo testifica acerca de algunos milagros, lo que lleva a determinar el sentido pre pascual de su actividad taumatúrgica: llegada del Reino. Con sus obras demuestra que el reino de Satán ha sido destruido. La actividad milagrosa de Jesús es parte de su revelación como enviado del Padre.
Por lo tanto, en cuanto al valor de los milagros, éstos son portadores de revelación por una parte, y por otra, atestiguan la verdad de la revelación. Los milagros manifiestan el poder y el amor de Dios que obra la salvación. Los estudios actuales se concentran en la búsqueda de la específica significación de los milagros que se encuentra en el mismo Evangelio. Los milagros son una llamada a la fe y a la conversión (Mt 11,3 5). Más que un desafío a las leyes de la naturaleza, el milagro es un hecho religioso, un hecho de fe donde Dios manifiesta su amor y su misericordia, que se manifiesta cada día en la sencillez de nuestro diario vivir.
