San Lucas, capítulo21, versos 25 al 36. En esta parábola Cristo menciona a Israel representándolo en la higuera; y nos dice que cuando veamos la higuera reverdecer, levantemos nuestras cabezas al Cielo, a las cosas de Dios, a la dimensión espiritual, porque nuestra redención... La redención es nuestra transformación, la redención del cuerpo, la adopción físicamente en cuerpos eternos, inmortales y glorificados como el cuerpo que tiene Cristo nuestro Salvador.
Todo esto está señalado para suceder en el tiempo final, en el cual estamos viviendo. Será como fue el Día de Pentecostés, pero aquello fue el Día de Pentecostés, ahora lo que acontecerá está prometido en el Año de Pentecostés, luego de transcurridas las siete etapas de la Iglesia, que están representadas en cuarenta y nueve años; cada siete años es un día de fiesta espiritual, de bendiciones, cuando Dios envía el mensajero de cada tiempo, y llame y junte a los escogidos de cada edad; y tiene hijos e hijas de Dios nacidos de nuevo en cada edad.
Recuerden que Cristo es el segundo Adán; y la segunda Eva, ¿quién es? La Iglesia del Señor Jesucristo. Y así como Adán se reprodujo por medio de Eva en hijos e hijas, Cristo, el segundo Adán, se está reproduciendo por medio de Su Iglesia en hijos e hijas de Dios con vida eterna.
Por lo cual nos da primeramente el cuerpo angelical, el Espíritu Santo, y produce en nosotros el nuevo nacimiento; y luego nos dará el cuerpo físico, inmortal, incorruptible y glorificado y joven para toda la eternidad, lo cual será la redención del cuerpo, conforme a Romanos, capítulo 8, versos 14 al 39. Por esa redención, adopción, es que claman los hijos de Dios con gemidos indecibles para que venga pronto esa adopción.
Habrá un grupo de creyentes en Cristo en el tiempo final que no verá muerte, sino que serán transformados. Y eso no se cumplió para la primera edad de San Pablo ni para la segunda edad, ni para la tercera etapa de la Iglesia, ni para la cuarta etapa o edad de la Iglesia, ni para la quinta, ni para la sexta, ni para la séptima edad de la Iglesia, de la Edad de Laodicea.
Laodicea representa la séptima edad de la Iglesia; suben más arriba, a la Edad de Piedra Angular. Esa es la edad para la adopción de los hijos e hijas de Dios, es la edad para la Venida de la Piedra Angular, la Venida de Cristo para resucitar a los muertos creyentes en Él, y transformar a los vivos que estarán esperando Su Venida en este tiempo final.
El prometió volver. Los apóstoles han dado testimonio por medio del Espíritu Santo, de la Segunda Venida de Cristo para llamar y juntar Sus escogidos; y viene con Sus Ángeles, que son los ministerios de los Dos Olivos de Zacarías, capítulo 4, verso 1 al 14; y Apocalipsis, capítulo 11, versos 1 al 14, como fue mostrado en San Mateo, capítulo 16 y 17. En el capítulo 16 de San Mateo hace la promesa, versos 26 en adelante:
"Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?.
Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. "
