El comportamiento nacional hasta febrero pasado muestra que las exportaciones, (sin reexportaciones ni efectos personales) obviamente no van por buen camino.
En el bimestre señalado, las exportaciones bolivianas de productos tradicionales, petróleo, gas, derivados y minerales, alcanzaron una cifra de $us 825,554.847 frente a $us 1.256,466.599 del mismo bimestre del año pasado. Con las exportaciones no tradicionales, donde Potosí aporta con la quinua potosina, ocurrió lo mismo: una baja importante que alcanzó a $us. 202.255,742 alejada de aquel monto de $us.- 243.740,321 del mismo bimestre de la pasada gestión 2015.
En realidad las exportaciones nacionales, comparadas dentro del mismo bimestre sumaron $us 1.027,810.589, suma bastante por debajo de los $us 1.499,969.512 hasta febrero de 2014. En realidad, lo preocupante es que incluso el punto de referencia de la comparación bimestre 2015 muestra cantidades bajas en relación a 2014, lo que significa que la caída de las exportaciones ya lleva dos años consecutivos, sin que se tomen algunas medidas importantes ya que el volumen de los productos no tradicionales se ha incrementado en un 3%. La caída de las exportaciones en esta relación ha alcanzado un 32% en términos de valor.
El desempeño del sector exportador en este bimestre pasado no permite avizorar una mejoría importante debido a una serie de factores que participan de esta actividad económica, desde las condiciones existentes para la producción de no tradicionales hasta las cotizaciones internacionales que inciden en los exportables tradicionales del país.
La producción nacional ha mostrado una baja importante con referencia a los productos no tradicionales y lamentablemente en el país no se hace mucho, por otorgar condiciones mejores a los productos agropecuarios particularmente. Muy por encima de los cambios climáticos, no se toman decisiones fundamentales en la política nacional para apoyar la producción.
Particularmente la exportación de quinua tuvo una disminución de casi $us 6,000.000, suma que representa un descenso del 33% a cambio de una subida del volumen del producto; este volumen aumentó en un 24% hecho que muestra que los precios tuvieron mucho que ver en el fenómeno, mayor volumen debió generar mayores ingresos. Lamentablemente en la cadena productiva de la quinua todavía existen factores no controlados, por lo que seria interesante que todos los productores se beneficien y que la base productiva fuese más amplia y diversa, además de que el proceso de comercialización también beneficie a los verdaderos productores y se evite el contrabando y que el producto no sea utilizado por otros países para mejorar su propia oferta en calidad.
Los tradicionales hidrocarburos tuvieron una baja del 47% en su valor exportado y su volumen también tuvo una caída del 5%, mientras se ven los esfuerzos por decir que “vamos bien”, la realidad se muestra diferente por lo que es evidente la necesidad de trabajar más en el tema.
Mientras solo tres productos no tradicionales tuvieron una subida efectiva, como las exportaciones de café, bananas y la joyería, el resto de los productos exportables tuvieron un bajón significativo que merece una atención para sostener la producción.
