La Ascensión es un momento más del único Misterio Pascual de la muerte y resurrección de Jesucristo; es la exaltación y glorificación. "La formulación literaria corresponde a la cosmología de la época"(Padre Bautista). Ser elevado es señal de exaltación y gloria a la derecha es el lugar de honor y el estar sentado es postura de majestad. Sentarse a la derecha del Padre significa la inauguración del Reino del Mesías.
En la Ascensión, como lo expresamos en el Credo ("Subió al Cielo y está sentado a la derecha del Padre y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos") tenemos un pasado, un presente y un futuro. UN PASADO: "Subió". Marcos y Lucas ven en el hecho de la Ascensión la misión cumplida; es el fin del Misterio de Cristo encarnado en el tiempo. Mateo afirma con vigor la continuidad de la presencia de Jesús en su Iglesia: "Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo"(Mt 28,2 0). Hay un PRESENTE: "Está sentado a la derecha del Padre". Es la afirmación clara de la gloria que le es debida. Cristo sentado a la dere-cha del Padre significa su igualdad absoluta con Él. La gloria de Cristo es el fundamento del apostolado y por eso dijo: "Vayan por todo el mundo... (Mc 16,15). Hay un FUTURO: "Vendrá a juzgar", la segunda venida de Cristo tendrá como finalidad completar la obra realizada a partir de la primera venida, mediante la Iglesia, hasta la consumación final en la plenitud de su Cuerpo. Cristo se va y se queda. Esta nueva presencia es la que asegura a la Iglesia, es una nueva manera de ser de Cristo. Con el Espíritu Santo podemos seguir a Jesús, vivir como Iglesia; y trabajar por el Reino. Los cristianos, con la ayuda del Espíritu Santo, continuamos hoy aquello de que "Jesús hizo y enseñó"; viviendo en comunidad y luchando por la transformación de la realidad social, política, económica y cultural de nuestro pueblo.
El mensaje cristiano tiene como centro el anuncio y la edificación del Reino de Dios. Insiste, por ello, en VALORES un tanto contradictorios con aquello que vive y manifiesta la sociedad actual: el amor, la justicia, la solidaridad, la paz, la reconciliación y el compromiso la Palabra de Dios que nos pone la Iglesia hoy, nos convoca a ser testigos valientes de la Muerte y Resurrección de Cristo.
