La improvisación que se hizo, y que se sigue haciendo, en el tema vial día a día pasa factura a los conductores del servicio público como del privado.
Si se dedica a hacer un pequeño recorrido tato por el casco histórico como por las calles periurbanos va a poder apreciar que estas están en mal estado en su mayoría.
Lo que más preocupa es que cuando aparecen los hoyos en el pavimento rígido como en el flexible estos permanecen por varias semanas o meses sin que la Alcaldía –encargada de esto– proceda a refaccionarlo.
El crecimiento del parque automotor en la Villa Imperial obliga a que se deba tomar muchos más recaudos y hacer una mejor planificación en el tema de las calles, porque no solo se trata de remendar o parchar estas arterias deterioradas para que en un corto plazo se vuelva a presentar el problema. Además que el presupuesto que se asigna para este cometido a la larga se convierte en un gasto insulso que lo terminan pagando las personas de a pie o los propietarios de los motorizados a través de sus impuestos.
Estamos por acabar la primera quincena del cuarto mes de año y hasta ahora la Alcaldía no ha iniciado un trabajo macro que termine por un buen tiempo con este problema que es un dolor de cabeza.
Día tras día sale a luz las malas obras que fueron ejecutadas no solo en el tema vial sino también en infraestructura este hecho me llamó a preguntarme ¿si es que estas obras fueron hechos por hacerlas sin una planificación y sin ver los factores positivos y negativos que se darían con estás?
Hoy la Alcaldía va trabajando en la peatonalización del caso histórico y solo espero que este trabajo no resulte como el que se implementó en la calle Sucre, donde se llevó adelante el colocado de losetas que se van saliendo metro a metro. El cierre de esta arteria al final sirvió para que este lugar se convierta en un bar abierto y en un baño público que utilizan todos los jóvenes que se dedican a consumir bebidas en la plazuela o en los bares que existe en este sector.
