El 1º de mayo se celebró en todas partes del mundo el día del trabajador por las luchas y conquistas que han logrado a lo largo de la historia del movimiento obrero mundial.
Hablar del trabajo es muy amplio y tienes diferentes enfoques. En este articulo quiero relievar, analizando la situación actual de nuestra educación; la educación boliviana emerge del pensamiento liberal de principios del siglo pasado, la formación docente tiene la misma raíz retórica que postulaba dos objetivos fundamentales, para las clases altas y medias: educar para reproducir el poder, por ello buscaban profesiones como la abogacía, medicina, oficio militar y el sacerdocio; por otra parte educaban a las clases marginadas para trabajar como obrero en las industrias, es mas no querían que se eduquen los indígenas. Recién con la Revolución Nacional de 1952 se implanta la educación universal y gratuita, hoy todos los bolivianos en sus distintas capas sociales tienen derecho a la educación primaria, secundaria y profesional.
El Código de la Educación de 1955 tiene incorporado el pensamiento socialista, por la influencia de José Antonio Arze integrante de la Comisión redactora del Código de la Educación Boliviana, pero también la influencia liberal de Fernando Diez de Medina y la presencia de los docentes y universidades, como Humberto Quezada que se formó en la Normal de Sucre.
Las distintas normas educativas no han incidido en la formación del hombre para el trabajo, más bien han alimentado a las profesiones liberales, para el sector terciario o servicios de oficinas; las mismas universidades forman para las oficinas y no para la industria y el trabajo productivo generador de la riqueza.
En la cultura quechua se tiene un principio ético, ama qhilla, no ser flojo; actualmente inscrito en la Constitución Política del Estado; recordando los años 1960 puedo afirmar que en la sociedad quechua no se admitía flojos, el flojo sufría una crítica social muy fuerte, podría afirmar que los flojos y las flojas no tenían posibilidades de casarse y tener familia, el saber trabajar, implicaba el principal requisito para ser considerado parte de la comunidad y ayllu; estos ayllus eran agricultores y ganaderos; en consecuencia, el trabajo agrícola no admite vacaciones, huelgas, paros; la crianza de cabras de igual manera, no admite descanso; en consecuencia el trabajo es permanente desde los 3 años hasta la muerte, sin jubilación; pero el trabajo es comprendido y entendido culturalmente como alegría, como disfrute, no como sacrifico.
La escuela actual se debate entre formar para el empleo burocrático y el trabajo productivo. Los mismos campesinos productores han incursionado al campo político, donde se gana dinero sin trabajar. En este contexto es necesario plantearse la necesidad de formar ciudadanos y ciudadanas para el trabajo honesto, productivo y de compromiso con la comunidad.
