Quiero revelar confidencialmente a mis lectores que en los diálogos cotidianos que sostengo con mi discípula periodística trato de contribuir un poquillo a su formación religiosa que la considero de menor nivel que la mía porque yo tuve la suerte de haber estudiado en el Colegio San Calixto y ella en una escuelita de Quillacollo.
Llevado por ese conocimiento, le conversé acerca de la existencia verdadera del diablo, de su afán por tentar no sólo a Jesús sino a todos nosotros, cholitos y cholitas, sabios e ignorantes, nobles y plebeyos, gobernantes y gobernados, socialistas y capitalistas, sabios y “analfabetos”.
El diablo existe y trabaja también en nuestro país aunque yo no sabía que se había nacionalizado, como lo hacen algunos futbolistas, aunque también podría haber sido nacionalizado por nuestro presidente vitalicio Evo en alguna celebración entusiasta de algún Primero de Mayo.
La cholita valluna escuchó todo con mucha atención y respeto mi explicación acerca de la permanente presencia del diablo en medio de nosotros y hasta se puso a temblar temiendo su aparición, por lo que tuve que tomar una de sus manitas y asegurarle que en caso de aparecer el diablo entre nosotros no se atrevería a hacernos daño.
He aquí que de repente el diablo apareció entre nosotros, nos saludó con finura haciéndole una venia a la cholita le dijo que había estado con ella en los carnavales de Oruro. Sorprendida y seria, Macacha dijo al diablo que no lo conocía, respondiendo Satanás con una sonrisa mefistofélica.
Para probar el poder diabólico, la cholita temblorosa le dijo: “Señor diablo, conoce usted al señor Evo Morales…? “Sí lo conozco desde que era trompetista en una famosa banda del Carnaval de Oruro, luego lo llevé al Chapare y después de varios años yo le presenté a mis amigos Fidel Castro y Hugo Chávez para que le ayudaran a ganar sus primeras elecciones; desde entonces —dijo el Maligno a la cholita— Evito es mi amigo y gobierna Bolivia, como yo gobierno casi todos los poderes terrenales…”
La cholita cochabambina nacida en Quillacollo se puso a temblar al escuchar las palabras del maligno, momento en el que este desapareció dejando un olor a azufre quemado el cual se desvanece esparciendo unas gotas de agua bendita que guardo en mi despacho periodístico.
Moraleja: El diablo existe y seguirá gobernando la Tierra hasta el Día del Juicio Final….. y Evo seguirá su ejemplo.
