Existen fronteras aun invisibles que separan hasta tres corriente internas en el MAS, tamices que se acentuarán luego de la primera histórica derrota en el referéndum del 21 de febrero de 2016. Este primer evento forma parte de del inicio de una etapa en la historia de Bolivia, a partir de esa fecha hablamos del POST EVISMO, así como vaticiné la derrota de Maduro, la victoria de Macri, me toca escribir sobre las consecuencias de la derrota del 21 de febrero de 2016. Evo tendrá un doloroso descenso cuya fortaleza histórica aun le permitirá concluir su mandato, no con pocas dificultades, sobre todo, por los problemas internos partidarios.
Siempre convivieron tres corrientes internas al interior del MAS, lo señalé con claridad hace algunos años atrás, la primera está conformada por el “sector sindical” conformada por toda la dirigencia que dio inicio al IPSP Instrumento por la Soberanía de los Pueblos y la Confederación de de Trabajadores del Trópico de Cochabamba, el Conalcam, todos afines al propio Evo, su fortaleza deviene por su peso político en los sectores sociales y comparten una tercera parte de la estructura administrativa del gobierno; un segundo sector o grupo político interno está compuesto por los “Lineristas”, apadrinados por Alvaro García Linera, grupo de clase media compuesto por los resabios de la vieja militancia comunista, kataristas y simpatizantes del EGTK con mayor peso político sobre todo en sectores estratégicos de la administración pública, ejemplo el Ministerio de Minería, y finalmente el tercer grupo compuesto por la derecha incrustada en el MAS, llamémosle el sector más reaccionario, aliados natos del sector empresarial de Bolivia, aquellos que han mantenido una línea comercial y viabilizado la participación de la nueva oligarquía nacional en el Estado Plurinacional, en este sector transitan con absoluta facilidad Quintana, Romero, Arce, entre otros. Hasta la fecha, todos han compartido en absoluta armonía el poder bajo la égida de Evo Morales Ayma.
La primera factura que tocará pagar al MAS será la acentuación de sus diferencias hasta ahora invisibles; empero, luego del 21 de febrero, producto de la evaluación política del referendum, comenzarán las purgas internas, todos querrán exculparse e imponer su criterio porque prácticamente se levantará la bandera a cuadros para encontrar el sustituto natural a Evo, con la seguridad de que el MAS nuevamente volverá al poder el 2020, en la creencia absoluta de que no existen líderes en la oposición algo desde todo punto de vista cierto. El otro mito señala que la oposición igualmente irá fragmentada a las justas electorales del 2019.
Esta lucha encarnizada acentuará las diferencias internas, el MAS se escindirá en tres corrientes políticas que irán a las elecciones por separado porque sus diferencias son tan enconadas como enormes sus intereses económicos. Finalmente se cumplirá la profecía: al MAS solo lo derrotará el MAS, tal como sucede hoy, a Evo lo está derrotando Evo. ¿Apostamos?
