El Gobierno aseguró este miércoles que el aumento del etanol en la gasolina no perjudica a los vehículos, con base en un estudio de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), y aseguró que revisará la medida solo si se demuestra científicamente lo contrario. La mezcla subirá al 15% el 1 de noviembre y llegará al 18% en abril de 2027, según el acuerdo con el sector cañero.
El ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, explicó que el Ejecutivo se reunió durante mucho tiempo con la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), los productores de caña y los ingenios azucareros, y que estos presentaron el estudio de la UMSA. “Yo no soy ingeniero en el tema, no conozco específicamente el tema, pero de acuerdo al estudio científico elaborado por la UMSA dice que no produce ningún daño”, sostuvo.
Blanco indicó que, si alguien demuestra lo contrario, no se mantendrá la mezcla, pero exigió que la prueba sea científica. “Si alguien nos demuestra lo contrario, nos sentaremos, compararemos el estudio científico de la UMSA, nos reuniremos con los grupos interesados, que son los productores de caña, la CAO y los ingenios, y se discutirá. Nada está escrito sobre piedra”, afirmó.
La autoridad recordó que en Brasil y Paraguay los mismos vehículos funcionan con una mezcla de 30%, mientras que en Bolivia actualmente es menor al 12%. Atribuyó esa diferencia a que “había grupos interesados” en contrabandear gasolina, por lo que no querían aumentar la mezcla. Añadió que comprar etanol es más barato, desarrolla un sector de la economía y evita la salida de divisas del país.
En la misma línea, el ministro de Producción Sostenible, Medio Ambiente y Agua, Óscar Mario Justiniano, defendió la medida y afirmó que los vehículos de Paraguay son “exactamente los mismos” que los bolivianos e incluso más antiguos, debido a que ese país no tiene las restricciones de importación por año de fabricación que rigen en Bolivia.
“¿Qué diferencia tienen los vehículos en Paraguay con los nuestros? ¿Paraguay tiene contrato con Tesla, con la NASA? No, no los tiene. Son exactamente los mismos vehículos, el mismo tipo de vehículos; de hecho, es más: incluso vehículos más antiguos que los de Bolivia porque no tienen las restricciones que tenemos acá de importación con los años. Pero allá la mezcla es del 30%”, argumentó.
Justiniano sostuvo que países como Estados Unidos, el Reino Unido, Brasil y Paraguay optaron por potenciar el sector del etanol porque genera empleo y mantiene las divisas en el país. Precisó que el etanol no solo se obtiene de la caña de azúcar, sino también del sorgo y del maíz, “que de hecho es el más ocupado en el mundo”.
Según el ministro, la gasolina importada se denomina “base” porque tiene un octanaje “bajísimo”, y se la mezclaba con etanol para que alcanzara “mínimamente” a cubrir las necesidades de los vehículos que ingresan al país. Cuestionó a quién le interesaba importar más combustible para revenderlo.
“Esto no es muy difícil de entender: ¿A quién le interesaba importar más combustible para poder tener más negociado? ¿A quién le interesaba importar más combustible para poder revenderlo?”, cuestionó.
El acuerdo
El Gobierno y el sector agroindustrial cañero informaron de su acuerdo el lunes. El convenio establece que la gasolina que se comercializa en Bolivia tendrá una mayor proporción de etanol producido en el país a partir del 1 de noviembre, cuando la mezcla subirá al 15%. El porcentaje aumentará progresivamente hasta alcanzar el 18% en abril de 2027. Aún está pendiente definir los volúmenes de compra de alcohol anhidro, que dependerán de la cantidad de gasolina que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) importe y produzca.
El presidente de la CAO, Klaus Frerking, afirmó es día que “por cada litro de etanol que se produce en el país se deja de importar un litro de gasolina”. En tanto, Alcides Córdoba, de la Comisión Nacional de Productores Cañeros de Bolivia (Concabol), destacó la generación de empleos y los posibles beneficios ambientales de una combustión más limpia.
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