El edecán del exfiscal general Roger Mariaca reveló que el maletín negro con más de 1 millón de bolivianos se lo entregó la exautoridad el 29 de septiembre, horas antes de su aprehensión, y le dijo que era para comprar una casa. Además, le aclaró que se trataba de sus ahorros y que no podía quedarse en las oficinas de la Fiscalía General del Estado.
El pasado 7 de octubre, G.M. prestó su declaración informativa por más de tres horas en la Fiscalía Departamental de Chuquisaca y después resultó aprehendido dentro de una investigación por legitimación de ganancias ilícitas. Dos días más tarde, fue enviado con detención preventiva por cuatro meses a la cárcel de San Roque, en Sucre.
ÚLTIMA CONFERENCIA
La noche del 28 de septiembre, tras conocer que estaba en una lista de personas a quienes Estados Unidos les había revocado la visa de ingreso a su territorio, el entonces fiscal general Mariaca convocó a una conferencia de prensa que sería la última de su gestión. Dos días después, el 30, fue aprehendido en el aeropuerto Viru Viru de Santa Cruz.
Aquella noche, flanqueado por sus fiscales superiores, directores de unidades y personal que le demostró lealtad, dijo: “El trabajo que realizamos no es del agrado de ciertos sectores políticos”.
“SENSACIÓN DE INSEGURIDAD”
El edecán reveló en su declaración que Mariaca, luego de esa conferencia de prensa en la Fiscalía General, se trasladó a su domicilio, al piso 13 del edificio Colinas Premium, donde ya le advirtió que debía permanecer allí “ante la sensación de inseguridad que tenía”.
El oficial se quedó a dormir en el lugar.
Al día siguiente, después del mediodía del 29 de septiembre, cuando Mariaca salió de su domicilio, G.M. dijo que vio que tenía un bolsón negro de cuero y una mochila del mismo color y de tela gruesa sintética; fue ahí cuando le indicó: “voy a comprar una casita”.
Pusieron el bolsón negro, tipo maletín, en el vehículo oficial y salieron presuntamente a comprar la casa, pero Mariaca, después de hacer varias llamadas, decidió ir primero a la Fiscalía General. Ya en el edificio, le pidió a su edecán que bajara del vehículo solo la mochila y que dejara el maletín. Y después, le ordenó que llevara el bolso a su casa.
“Vamos a ir a comprar hoy, es mi ahorro, eso no puede estar aquí”, le dijo Mariaca, “en un tono de orden imperativo”, según sus declaraciones ante el Ministerio Público.
Entonces, G.M. se llevó el dinero a su casa en el vehículo blanco, oficial, del Ministerio Público, conducido por el chofer del entonces Fiscal General. Es el mismo motorizado que días más tarde sería desprecintado para finalmente revelarse que ahí dentro había varias armas de fuego.
