Una delegación de Bolivia, Colombia y Perú entregó al papa León XIV un informe que alerta sobre una crisis que atraviesa fronteras: contaminación de ríos, exposición de comunidades indígenas y daños potenciales a la salud. Piden a la Santa Sede impulsar una respuesta internacional frente al avance de la minería aurífera.
El informe denominado “Llamamiento a la Santa Sede por la Protección de la Amazonía”, reúne evidencia científica sobre los efectos de la contaminación por mercurio vinculada a la minería de oro y reclama una respuesta internacional ante una crisis que, según sus impulsores, ya no puede ser tratada como un problema exclusivamente local.
El encuentro se produjo al término de la audiencia general en la Ciudad del Vaticano. La delegación estuvo conformada por Oscar Campanini, del Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib); Jesús Olivero-Verbel, de la Universidad de Cartagena; y Claudia Vega y Luis Fernández, del Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA).
Olivero-Verbel presentó al pontífice los principales contenidos del llamamiento y planteó la necesidad de una respuesta que coloque en el centro la salud y los derechos de los pueblos indígenas y comunidades amazónicas.
“Tenemos fe y confianza en que este informe ayudará a hacer eco de esta preocupación por el mercurio en la Amazonía”, señaló Campanini del Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib).
UNA AMENAZA
El informe detalla que el problema comienza en las zonas de explotación aurífera, pero no termina allí. El mercurio utilizado durante la extracción del oro puede contaminar el aire, los suelos y el agua. En los ecosistemas acuáticos puede transformarse en metilmercurio y acumularse en los organismos.
A medida que avanza por la cadena alimentaria, puede alcanzar concentraciones mayores en los peces que forman parte de la dieta cotidiana de numerosas comunidades amazónicas.
Así, el contaminante puede desplazarse por los ríos y atravesar fronteras. Puede llegar incluso a familias que nunca participaron en la actividad minera.
El documento advierte que la exposición puede persistir después del cese de la actividad extractiva y afectar el desarrollo neurológico desde antes del nacimiento. Los riesgos adquieren especial relevancia para mujeres gestantes, niños, pueblos indígenas y comunidades ribereñas. La dimensión sanitaria es, por tanto, inseparable de la dimensión ambiental.
