Para el analista en temas de energía e hidrocarburos Francesco Zaratti, es ineludible terminar con el subsidio a otros carburantes, aunque cree que frente al riesgo de un impacto mayor, el Gobierno optará por suavizar el golpe. Para el físico el tema es claro: “El problema no está en la gradualidad, sino en cómo se hace”.
Este lunes, en Correo Play, remarcó que en el caso del diésel la situación era particularmente grave por la fuga de 200 millones de dólares mensuales.
En el precio de la gasolina el impacto económico es menor porque Bolivia produce un 45% de ese carburante, pero una quita de la subvención afectaría a más gente. Con esos antecedentes, vaticinó que el Gobierno pondrá fin a ese subsidio en enero, pero consideró que esta vez optará por la gradualidad porque el impacto es mayor “y ni qué decir del GLP (Gas Licuado de Petróleo); el GLP es la energía de los pobres”.
A la pregunta de si “el paso a paso” puede cobrar una factura mayor, respondió que “el problema no está en la gradualidad, sino en cómo se hace”. Sin embargo, en el caso del diésel, identificó que hubo algunos “decretos de prueba-error”
Indicó, no obstante, que no ve un plan claro de parte de la actual administración.
