Los procesos de reforma constitucional y judicial deben apuntar a que los jueces y magistrados alcancen mayor independencia e imparcialidad en su desempeño y una pregunta de gran utilidad a lo largo de cualquier proceso de reforma es si esta facilita o dificulta a que los jueces ejerzan sus funciones de manera independiente.
Esa es la opinión de la relatora Especial de las Naciones Unidas Sobre la Independencia de Magistrados y Abogados, Margaret Satterthwaite, que fue compartida este miércoles, en una conferencia sobre Reforma e Independencia Judicial, realizada en la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” – Sede La Plata, en Sucre, con motivo del 60 aniversario de esa institución.
En su criterio, “un sistema que recompensa de manera sistémica la capacidad profesional y la independencia tendrá un resultado distinto al de uno, en el que la carrera judicial dependa de nexos políticos o de decisiones discrecionales”.
En su intervención, Satterthwaite manifestó que el derecho internacional considera el nombramiento de jueces como un componente integral para la garantía de la independencia judicial.
“Esto cobra particular importancia durante los periodos de transición democrática o de grandes reformas institucionales. Esos momentos pueden generar una verdadera oportunidad para resguardar la confianza en el sistema de administración de justicia y subsanar deficiencias que han existido durante muchos años. Pero también son momentos de vulnerabilidad porque las propias reglas institucionales están cambiando; por lo tanto, creo que una pregunta de gran utilidad a lo largo de cualquier proceso de reforma es si esta reforma facilita o dificulta que los jueces ejerzan sus funciones de manera independiente”, señaló la Relatora.
