La Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) y el Gobierno boliviano activan mesas técnicas para definir prioridades y establecer un plan de asistencia destinado a transformar el sistema penitenciario del país, con énfasis en infraestructura, adquisiciones y gestión de proyectos.
El director de la Oficina Andina de UNOPS (Ecuador, Bolivia y Perú) y Representante para Proyectos Estratégicos, Nicholas Gardner, informó a la Agencia Boliviana de Información (ABI) que el organismo trabaja con el Ministerio de Gobierno y la Dirección General de Régimen Penitenciario para identificar las principales necesidades del sistema carcelario. “Siempre que entramos en un país es para ayudar a las necesidades que tiene el Gobierno”, explicó.
El representante de UNOPS remarcó que la solución a las precariedades de las cárceles bolivianas “va más allá de la infraestructura” y requiere una estrategia integral que contemple capacitación, aplicación de protocolos y programas de reinserción para las personas privadas de libertad. “Es importante que haya una solución compleja que incluya la capacitación, aplicación de protocolos y un plan para la reinserción de las personas encarceladas”, señaló.
Gardner explicó que ya se establecieron canales formales de asesoramiento técnico con el Ministerio de Gobierno y Régimen Penitenciario, entre otras entidades estatales.
“Estamos conversando con el Ministerio de Gobierno, y con el director del Régimen Penitenciario para ayudarles a establecer sus requerimientos, porque hay muchos desafíos por cumplir”, indicó.
En ese marco, señaló que UNOPS participa en varias mesas técnicas destinadas a identificar las necesidades más urgentes y definir los enfoques para enfrentar los problemas del sistema penitenciario.
“Estamos trabajando en varias mesas técnicas para ayudar a establecer cuáles son exactamente las prioridades y cuáles deben ser los enfoques para enfrentar estos desafíos”, afirmó.
Gardner aclaró que el trabajo de UNOPS está concentrado principalmente en infraestructura, construcción y gestión de proyectos, mientras que otras agencias de Naciones Unidas pueden apoyar en áreas vinculadas con la gestión administrativa y la lucha contra el delito y las drogas.
“Nosotros nos encargamos más de la infraestructura, la construcción de los penales y tenemos otra agencia que se encarga de apoyar en cuestiones administrativas. Trabajamos muy de cerca con otra agencia que es la agencia de Naciones Unidas contra delitos y drogas”, explicó.
Hacinamiento y falta de mantenimiento
El informe de la Defensoría del Pueblo Alerta Temprana sobre la situación de cárceles en Bolivia detalla el hacinamiento que se vive en los reclusorios del país. Por ejemplo, en el penal San Pablo de Quillacollo la capacidad es para 110 internos, pero en septiembre de 2025 albergaba a 674 personas, lo que representa un hacinamiento del 513%.
De acuerdo al documento, la población penitenciaria ha mostrado un crecimiento sostenido, alcanzando a julio de 2025 un total de 33.058 personas privadas de libertad, con un hacinamiento superior al 105 % en el país.
Al referirse al estado de las cárceles bolivianas, Gardner reconoció deficiencias relacionadas con el espacio, la distribución de los internos y el mantenimiento de la infraestructura.
Entre los principales problemas identificó “el insuficiente espacio, la mala organización en la distribución de prisioneros sin tomar en cuenta los delitos cometidos” y “una acentuada falta de mantenimiento de la infraestructura”. Aclaró, sin embargo, que estas dificultades no son exclusivas de Bolivia y constituyen una problemática recurrente en otros países.
El representante de UNOPS también llamó la atención sobre las condiciones de las secciones femeninas de los centros penitenciarios, particularmente por la presencia de niños que viven junto a sus madres privadas de libertad. “Hay mujeres privadas de libertad que tienen sus hijos y sus niños viven con ellas sin contar con los servicios suficientes para ellas”, señaló.
La situación de las mujeres privadas de libertad también aparece entre las preocupaciones identificadas. En agosto de 2024 el informe defensorial Mujeres en cárceles de Bolivia, elaborado por el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, puso en evidencia que más de la mitad de la población penitenciaria femenina pertenece a grupos en situación de vulnerabilidad.
Para enfrentar esta y otras deficiencias, UNOPS plantea aplicar estándares internacionales de gestión penitenciaria, entre ellos los establecidos por las denominadas Reglas Mandela.
Estas normas fijan estándares mínimos internacionalmente reconocidos para la gestión de los centros penitenciarios y el tratamiento de las personas privadas de libertad.
Una cárcel no debe ser una “escuela de crimen”
Gardner advirtió que la solución al hacinamiento no pasa únicamente por construir nuevos centros penitenciarios, sino también por mejorar la organización interna y la clasificación de las personas privadas de libertad. “No es solamente construir más cárceles, es también solucionar el problema de hacinamiento dentro de una cárcel”, sostuvo.
En ese sentido, consideró fundamental separar a los internos de acuerdo con la gravedad y características de los delitos cometidos, además de considerar los niveles de riesgo. “No es posible mezclar personas que son de alto riesgo con otros que cometieron delitos más leves. La cárcel no puede convertirse en una escuela de crimen y por eso es importante la organización de estos recintos para separar a los prisioneros”, afirmó.
Tecnología y condiciones mínimas
Respecto a la incorporación de tecnología para mejorar el control penitenciario, Gardner señaló que conoce las limitaciones de recursos para adquirir equipos modernos, como escáneres corporales, además de una falta de experiencia técnica para su implementación.
Sin embargo, consideró urgente avanzar en la incorporación de estos sistemas, debido a su utilidad para fortalecer los controles dentro de los centros penitenciarios.
Para Gardner, un centro penitenciario adecuado debe cumplir estándares mínimos que garanticen condiciones dignas y favorezcan la reinserción.
“Una cárcel ideal es una cárcel que cumple con las normas establecidas, las normas mínimas de reinserción, las cuales establecen los mínimos estándares de espacio, de acceso a actividades de distracción, acceso a libros, acceso a formación educativa, acceso a trabajo, acceso a un espacio seguro, y también el acceso a servicios médicos”, resumió.
Con la asistencia técnica al Gobierno boliviano, UNOPS busca contribuir a que el sistema penitenciario cuente con infraestructura adecuada, mejores condiciones de habitabilidad y mecanismos que permitan avanzar en la reinserción de las personas privadas de libertad.
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