Dos mujeres y un hombre fueron sentenciados a tres años de cárcel, acusados por el tráfico ilegal de la rana gigante del lago Titicaca, una especie endémica de Bolivia y Perú catalogada en peligro crítico de extinción.
De acuerdo con la determinación judicial, Aida Huañapaco Cabrera y Jenny Huañapaco Cabrera deberán cumplir la sentencia en el Centro de Orientación Femenina de Obrajes (COF), mientras que Paulino Huañapaco Cahuaya será recluido en la cárcel de San Pedro de La Paz.
El caso tuvo su origen en febrero durante un operativo interinstitucional realizado en la comunidad de Huatajata, en un establecimiento de expendio de alimentos, donde se encontraron 26 ejemplares de rana gigante, de los cuales 25 estaban con vida y uno sin vida, además de un ejemplar congelado cuya especie no pudo ser identificada debido a su estado de conservación.
Para el Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente, la decisión judicial constituye un “precedente en la aplicación de la normativa penal ambiental” y reafirma el compromiso del Estado boliviano con la defensa del patrimonio natural del país.
Los especímenes rescatados fueron trasladados bajo protocolos especializados para su evaluación y custodia temporal, y toda la información técnica fue debidamente documentada.
En el operativo participaron la Dirección General de Biodiversidad y Áreas Protegidas, el Ministerio Público, la Policía Forestal y de Preservación del Medio Ambiente (Pofoma), la Gobernación de La Paz, el Bioparque Vesty Pakos, la Iniciativa Boliviana de Anfibios (BAE) y el Instituto Público Desconcentrado de Pesca y Acuicultura (IPD-PACU).
“El tráfico ilegal de especies silvestres constituye un atentado contra el patrimonio natural del Estado y será investigado y sancionado conforme a la ley”, señaló el ministerio.
La rana gigante del Titicaca es una de las especies más emblemáticas del altiplano boliviano y cumple un papel fundamental en el equilibrio ecológico del lago Titicaca.
Sin embargo, el Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente recordó que enfrenta una drástica disminución debido a diversas amenazas, entre ellas el comercio ilegal para consumo y supuestos fines medicinales.
En Bolivia, la especie está clasificada como “Peligro Crítico” en el Libro Rojo de la Fauna Silvestre de Vertebrados y se encuentra incluida en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), categoría que le otorga el máximo nivel de protección internacional.
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