Tras más de 48 horas de silencio, el vocero presidencial, José Luis Gálvez, lamentó la muerte de un ciudadano en la localidad de Vilaque. Gálvez aseguró que el Ministerio Público ya inició las investigaciones para identificar a los responsables del deceso. Entre tanto, el conflicto social ingresa este martes a los 26 días de protestas –con 21 jornadas consecutivas de bloqueos–, sin que se asome el diálogo.
Gálvez informó a Bolivia Tv que la muerte fue confirmada mediante un informe de autopsia y señaló que existen registros audiovisuales que serán fundamentales para esclarecer las circunstancias del hecho, incluyendo el calibre del arma utilizada y la distancia entre los efectivos policiales y los movilizados durante el operativo.
Gálvez, que reapareció este lunes para hablar del tema, afirmó que el responsable deberá responder ante la justicia y remarcó que el operativo del corredor humanitario contaba con una instrucción expresa para que las fuerzas del orden no portaran armas letales.
“Había un plan de operaciones y una supervisión específica para que las fuerzas del orden no lleven armas letales. Lo que corresponde ahora es exigir una investigación hasta dar con el responsable de esta pérdida humana”, declaró.
El Vocero Presidencial sostuvo además que el Gobierno nacional lamenta profundamente la muerte del ciudadano y expresó sus condolencias a la familia y a la comunidad afectada. “Nadie debería perder la vida ni tener restringidos sus derechos en Bolivia. Vamos a trabajar siempre en esa dirección”, manifestó.
26 DÍAS DE CONFLICTO
Mientras tanto, Bolivia ingresa este martes a los 26 días de protestas de campesinos liderados por la Central Obrera Bolivia que exigen la renuncia del presidente del país, Rodrigo Paz, pese a los intentos fallidos del Gobierno para dialogar.
Este lunes, las organizaciones que lideran las protestas, como los campesinos, la Central Obrera Boliviana (COB) y los seguidores del expresidente Evo Morales, volvieron a marchar desde El Alto hacia el centro de La Paz.
También hubo otras marchas que llegaron desde el sur y el norte de la ciudad, que pasaron por las calles aledañas a la plaza Murillo, que está resguardado por policías antidisturbios y policías militares desde la semana pasada. Los grupos de manifestantes intentaron forzar su ingreso a la plaza Murillo, por lo que la Policía lanzó gases lacrimógenos para dispersarlos.
