La rentabilidad de los aportes de los trabajadores para su jubilación fue del 4,50% en 2025, un nivel que se mantiene por tercer año consecutivo desde que la Gestora Pública reemplazó a las AFPs en el control del Sistema Integral de Pensiones (SIP).
En la presentación de resultados del 2025 realizada en pasados días en La Paz, la Gestora Pública de la Seguridad Social de Largo Plazo informó que la rentabilidad anual llegó al 4,50% sobre una cartera de Bs 201.565 millones y superó la meta del 2024 (4,26%).
La empresa pública recordó que al momento del traspaso de los fondos, en 2023, las AFP privadas generaban utilidades por 2,7%.
Si bien desde entonces la Gestora logró un rendimiento promedio del 4%, este porcentaje se ubica muy por debajo de la inflación acumulada, que superó el 20% y actualmente ronda el 17,4%. En términos reales, esto implica que el dinero de los aportes no solo crece poco, sino que pierde capacidad de compra.
Jubilados y expertos coinciden en que las cifras reflejan una rentabilidad negativa. Es decir, aunque los fondos generen rendimiento nominal, ese crecimiento no alcanza para compensar el aumento sostenido de los precios. El resultado es concreto: el poder adquisitivo de las pensiones se reduce.
“El incremento de estos dos años se puede calcular con la inflación; estamos perdiendo prácticamente más del 50% de capacidad adquisitiva”, afirmó el representante de los jubilados de La Paz, Fernando Uzeda, consultado por El Deber.
Para los economistas, el problema no puede analizarse de manera aislada. Fernando Romero explica que, con una inflación cercana al 20%, el rendimiento de 4,5% “no llega a cubrir la pérdida del poder adquisitivo de los aportantes, rentistas y jubilados”, lo que configura una rentabilidad real negativa.
Para el investigador de la ONG Flora Tristán, Federico Zelada, la denominada “bolivianización” de los fondos restringe las opciones de inversión y advirtió que este esquema “encadenó” los recursos al mercado interno y limita el acceso a instrumentos financieros más competitivos como el oro.
Los analistas consideran que el sistema necesita una modernización integral, lo cual se viene buscando desde hace dos años cuando se envió a la Asamblea Legislativa una propuesta de reforma a la ley de pensiones, que hasta la fecha no tuvo avances.
PICO DE 18,6%
Hace dos décadas, la rentabilidad de los aportes superaba los 10 puntos porcentuales. En 2002 se registró un pico de 18,6%. Sin embargo, desde 2009 no se volvieron a alcanzar esos niveles y en 2018 se marcó el mínimo, con apenas 1,7%, según datos del Sistema Integral de Pensiones (SIP). La tendencia, desde entonces, muestra rendimientos más bajos en un contexto económico cada vez más exigente y con mayores presiones inflacionarias.
