Durante los años de bonanza económica que vivió Bolivia, las administraciones “de Evo Morales y Luis Arce regalaron más de 450 millones de dólares a la dictadura cubana”, que aún mantiene agentes en el país, de acuerdo con una denuncia del boliviano Erick Foronda, ahora conferencista sobre la presencia del régimen de la Isla en la región.
En contacto con CORREO DEL SUR, denuncia “un acto de flagrante despilfarro criminal con nuestras reservas y economía”.
“Los regímenes totalitarios de Cuba y Bolivia usaron exclusiva, pero no excluyentemente dos programas: las brigadas médicas y las supuestas becas universitarias en Cuba”, sostiene el exfuncionario de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia.
Los $us 450 millones son una sumatoria de los pagos por las brigadas médicas, las becas, la compra de medicamentos, pasajes, vehículos, envíos de alimentos, entre otros ítems.
Identifica una primera irregularidad: “Los acuerdos confidenciales incluyeron programas de cooperación en inteligencia e intercambio de temas de interés bilateral que involucraban la seguridad nacional de Bolivia. Morales y Arce entregaron a Cuba información estratégica de Bolivia y de miles de bolivianos, comprometiendo nuestra soberanía, pero también poniendo en riesgo la vida de miles de ciudadanos bolivianos, cuyos datos han sido compartidos con la dictadura cubana. Esto lo tenemos documentado con pruebas irrefutables”.
CORREO DEL SUR conoció que se trata de datos personales y financieros de algunos líderes prominentes del país. Hay documentos todavía reservados que, según se supo, llegarán al actual Gobierno.
Cuba tenía acceso a los servicios de inteligencia de Bolivia, podía “reestructurar y, en muchos casos, dirigir las agencias de inteligencia y ayudar a construir un sistema de vigilancia interna centrado en el control de la oposición, pero inclusive de la Policía”. “Se convirtió en un aparato represivo que pisoteó nuestras libertades”, asegura.
Para el conferencista, los programas que, en apariencia, ofrecían ayuda social, “encubrían múltiples formas de apoyo al crimen organizado: desde el respaldo directo a la dictadura cubana, la violación sistemática de los derechos humanos en la isla, el enriquecimiento ilícito de su cúpula, el lavado de dinero, hasta el sometimiento de ciudadanos cubanos a trabajo forzado”.
Cita a los aproximadamente 1.000 brigadistas en salud; de ellos, el 75% no tenía formación médica alguna, “revelando un fraude masivo contra nuestra población vulnerable”. Aparentemente, agentes de seguridad constituían ese 75%.
TRANSFERENCIAS
La segunda irregularidad detectada por Foronda es la transferencia de dinero a Cuba.
“Nunca existió rendición de cuentas ni transparencia en la forma en que estos recursos fueron canalizados hacia La Habana, un escándalo de opacidad total. Un acto de traición, como el presidente (Rodrigo) Paz y el canciller (Fernando) Aramayo lo han caracterizado”, dice.
“La mayoría de estas transferencias se realizaron a través de empresas fachada controladas por las Fuerzas Armadas de Cuba, que operan como mecanismos para sostener la dictadura, alimentar la corrupción y financiar cuentas personales de la élite gobernante”, sigue.
Es posible rastrear esas transferencias: “A pesar de que gran parte de estos recursos se manejaron en la oscuridad, sin trazabilidad ni auditoría pública, hemos logrado rastrear las transferencias hacia la dictadura cubana”.
Se usaron tres caminos: mediante cuentas gubernamentales; a través de cuentas departamentales de gobiernos departamentales o municipales y, finalmente, una parte significativa de estos fondos fue canalizada a través del programa “Bolivia Cambia, Evo Cumple”.
Califica a ese programa de “herramienta de lavado de dinero, proveniente del narcotráfico y otras actividades vinculadas al crimen internacional, un engranaje corrupto”.
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