En un contexto de cuestionamientos sobre la calidad del combustible, el Gobierno desplegó este lunes 1.500 efectivos militares e intervino 16 plantas estratégicas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en distintos puntos del país.
La operación, denominada Plan San Alberto, está siendo ejecutada por las Fuerzas Armadas con tropas especiales, oficiales profesionales y soldados, con el objetivo de resguardar las instalaciones energéticas tras denuncias de presunto sabotaje vinculadas a la contaminación de gasolina.
“Se han desplazado 1.500 efectivos en 16 plantas en los principales departamentos del país”, confirmó el ministro de Defensa, Marcelo Salinas, en una conferencia de prensa.
Según su explicación, el operativo contempla el control del perímetro de las plantas para impedir el ingreso de personas ajenas a la estatal petrolera.
“En primer lugar han sido colocadas las fuerzas en el perímetro de las plantas, lo que no va a permitir el ingreso de extraños”, señaló.
El Ministro precisó que la medida responde al mandato constitucional de las Fuerzas Armadas de proteger las empresas estratégicas del Estado y aseguró que la intervención se mantendrá “el tiempo que sea necesario, hasta que se termine con la confabulación y con este sabotaje”. La autoridad evitó brindar detalles sobre las investigaciones o eventuales responsabilidades indicando que esa información corresponde al Ministerio del área energética y a la propia estatal petrolera.
En ese marco, mencionó que la denuncia formal fue presentada por YPFB tras detectarse contaminación en la gasolina y que el seguimiento del caso está en manos de las instancias competentes.
Salinas añadió que se evalúa la posibilidad de que personal militar acompañe determinados sistemas operativos dentro de las plantas, previa solicitud formal del Ministerio del sector.
“Nosotros estamos dispuestos a prestar esta cooperación y colaboración a Yacimientos. Solo es que se efectúe una solicitud del ministro del sector y estaremos presentes”, sentenció.
