Bolivia y el Reino de Marruecos acordaron el restablecimiento pleno de sus relaciones diplomáticas y la apertura de misiones en La Paz y Rabat, tras un diálogo de alto nivel sostenido entre el canciller boliviano, Fernando Aramayo, y su par marroquí, Nasser Bourita. La decisión marca un giro estratégico en la política exterior del país, pues implica la suspensión oficial de los vínculos con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
Mediante un comunicado, la Cancillería justificó la ruptura con la entidad denominada RASD al señalar que “esta no es reconocida como un Estado Miembro de las Naciones Unidas”. Asimismo, la Cancillería detalló que se definió una hoja de ruta bilateral con Marruecos para potenciar el comercio, la inversión y la cooperación técnica en áreas clave como la agricultura y la seguridad alimentaria.
