El gobierno de Rodrigo Paz salió debilitado del conflicto por el Decreto Supremo 5503 al ceder ante la presión de la Central Obrera Boliviana (COB), según la lectura de líderes políticos y analistas. A pesar de que el mandatario aseguró inicialmente que no retrocedería “ni un paso”, la abrogación de la norma se interpreta como una señal de fragilidad su administración y una victoria para el ente sindical y los sectores que formaron parte de los gobiernos del MAS.
El expresidente y líder de la Alianza Libre, Jorge Tuto Quiroga, cuestionó la gestión de la crisis y señaló que el Gobierno enfrenta un “deterioro prematuro”. Para el exmandatario, esta debilidad no solo responde a la presión en las calles, sino a la falta de gobernabilidad derivada de la disputa pública con el vicepresidente Edmand Lara, quien se opuso a las medidas económicas. Quiroga observó además improvisación técnica en el decreto, que contenía errores de redacción y artículos repetidos.
“Creo que ha habido un deterioro prematuro del Gobierno, producto de este decreto, producto también de la falta de gobernabilidad, las disputas que tiene el binomio”, señaló.
Desde la perspectiva económica, el analista Jaime Dunn y el economista Mauricio Ríos coincidieron en que el Ejecutivo validó una lógica de presión violenta. Ríos advirtió que ceder ante el “chantaje” de la COB desincentiva la inversión, mientras que Dunn sostuvo que, aunque se mantenga la subvención de combustibles, el mensaje político es que las corporaciones gremiales imponen la agenda.
