La Policía Boliviana renovó este jueves su estructura operativa con la designación de los nuevos comandantes departamentales y directores nacionales, bajo el mandato de inaugurar una “nueva era” en la institución del verde olivo. El vicepresidente Edmand Lara exigió dignificar el uniforme y acabar con los abusos de los altos mandos, y el comandante general, Mirko Sokol, instruyó a las flamantes autoridades ejercer “cero tolerancia a la corrupción” y priorizar un trato humano hacia la sociedad.
Durante su discruso, Lara, quien fue capitán de la Policía, calificó la jornada como un “día histórico” y, por eso mismo, pidió inaugurar una “nueva era” en la institución. Recordó que los uniformados operan en precarias condiciones laborales. “El policía actualmente es el peor pagado”, aseveró el Vicepresidente, lamentando además la falta de vivienda, las deficiencias en la atención de salud y una jubilación insuficiente. En ese sentido, se comprometió a trabajar para mejorar estas condiciones. “No me voy a ir sin dejar algo para la institución”, prometió.
Lara, por otro lado, denunció que muchos oficiales fueron “injustamente botados” o destinados lejos de sus familias por “no acceder a los caprichos del general (Augusto) Russo (comandante saliente de la Policía)”, citando como ejemplo presiones para liberar a parientes. “Soy enemigo de los que se sirven del uniforme para robar, pero amigo del buen policía”, añadió el Vicepresidente, quien solicitó públicamente al actual mando la restitución de los efectivos castigados en la gestión anterior.
