En un post en redes sociales, Evo Morales acusó al presidente estadounidense, Donald Trump, de implementar una nueva versión del Plan Cóndor en Latinoamérica.
Según el dirigente cocalero, el líder republicano, junto con sus aliados “sumisos”, lleva a cabo un plan para derrocar gobiernos populares que se oponen al “imperialismo estadounidense”, utilizando como excusa la lucha antidrogas.
A través de intervenciones militares y políticas en la región, Morales sostiene que Estados Unidos busca apoderarse de los recursos naturales de los países latinoamericanos, mientras impone gobiernos subordinados a sus intereses.
Además, el expresidente critica el impacto social y económico que las políticas de Trump tienen sobre el pueblo estadounidense, destacando las desigualdades internas como el hambre y la falta de acceso a la salud.
Estas declaraciones llegan en medio de un clima geopolítico tenso entre Estados Unidos y algunas regiones latinoamericanas, como Venezuela, donde navíos estadounidenses permanecen en vigilancia cerca a sus costas con el propósito de frenar el narcotráfico hacia Norteamérica.
Además, se suman las acusaciones del gobierno norteamericano contra líderes de izquierda, como Nicolás Maduro en Venezuela y Gustavo Petro en Colombia, por su presunto involucramiento en actos criminales y tráfico de sustancias.
Relación de Bolivia y EEUU
Los acercamientos del presidente electo de Bolivia, Rodrigo Paz, con la administración de Trump también disgustaron a los afines a Morales, ya que esto podría suponer el retorno de la DEA al país y una lucha más exhaustiva contra el narcotráfico en territorio nacional.
Por ello, se contemplan intervenciones en la zona del Trópico de Cochabamba, bastión de Morales y una de las áreas donde se encontraron numerosos laboratorios ilegales.
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