La actual infraestructura de la cárcel San Roque tiene una capacidad para albergar a 700 privados de libertad, pero actualmente allí se encuentran alrededor de 1.000, lo que significa un hacinamiento de casi 50%.
A un principio, la penitenciaría que comenzó a funcionar en una casa común de la calle final Bolívar tenía una capacidad para recibir 120 reos, pero, producto de consecutivas ampliaciones, se fue subiendo la capacidad hasta llegar a 700, según informó a CORREO DEL SUR el director departamental de Régimen Penitenciario de Chuquisaca, Carlos Saavedra.
Explicó que a lo largo de los años esto implicó el cambio casi total de la infraestructura de adobe por la de ladrillo y cemento, y la elevación en todos los sectores de una planta más para dejarla en dos.
La cárcel San Roque consta de tres secciones: Población, con casi 500 privados de libertad; el Pabellón 4 (P-4) con aproximadamente 350; y Mujeres con alrededor de 100, para totalizar unas 1.000 personas. Las cifras no son exactas considerando a los detenidos por pensiones familiares que entran y salen de manera constante.
ÚLTIMAS AMPLIACIONES
La semana pasada, la sección Población estrenó una nueva ampliación de celdas para 60 personas, una sala común y seis baños; todo esto construido con la mano de obra de los propios internos, además del aporte de Régimen Penitenciario y ayudas solidarias de instituciones y personas particulares consistentes en material de construcción.
Otra de las ampliaciones se remonta a 2022, cuando en diciembre el P-4 estrenó una infraestructura consistente en 18 celdas, una sala de estudio y la panadería. En junio de 2023, en esa misma sección se construyó “La Catedral” (capilla dedicada a la oración), una sala de hidroponía, un taller de costura, un aula de estudio y un puesto de salud.
Saavedra, respecto a esta sección, dijo que todos los espacios posibles de ampliación fueron utilizados y que ya no hay más opciones de crecimiento.
PROYECTO MUJERES
Desde julio pasado, la sección Mujeres de la cárcel San Roque inició una campaña de recolección de fondos y donaciones de materiales de construcción con la finalidad de ampliar su infraestructura.
El proyecto contempla la construcción de una segunda planta para albergar a una 40 privadas de libertad y con ello descongestionar el hacinamiento actual, pues algunas tuvieron que habilitar camas incluso en el sector de la lavandería.
