Eran aproximadamente las 14:00 de este sábado cuando una joven de 19 años fue atacada brutalmente por su exenamorado J. P. M., de 18, en la calle Posnasky de la ciudad de Sucre. La Fiscalía calificó el hecho como intento de feminicidio y ahora el agresor está aprehendido.
La historia comenzó cuando el exenamorado se acercó a un domicilio de la calle Posnasky, donde la joven se encontraba consumiendo bebidas alcohólicas junto a otros muchachos, en casa de un amigo. El agresor logró que la mujer saliera del inmueble y ni bien inició la conversación, intentó quitarle su teléfono celular por la fuerza, pero ella reaccionó y le reclamó su proceder, según relató el fiscal departamental de Chuquisaca, Mauricio Nava Morales.
A continuación, el muchacho comenzó a golpearla y en seguida sacó un cuchillo para amenazarla. De pronto, los amigos que estaban en la casa se presentaron, pues habían escuchado los gritos de la joven. Sin embargo, aquella presencia no intimidó al agresor que continuó golpeándola e intentando sacarle un dispositivo anticonceptivo que se había hecho colocar un día antes, según el cuaderno de investigaciones.
En vista de que le agresor no consiguió su propósito, tomó a su expareja por cuello e intentó estrangularla. Uno de los amigos de la muchacha reaccionó y logró liberarla. Esa acción provocó que J. P. M. se concentrará en su ocasional rival y la muchacha aprovechó para intentar escapar.
Apenas avanzó unos cuantos metros y otra vez cayó en las manos de su agresor, quien luego de golpearla le quitó su teléfono celular y se puso a revisar su contenido.
Este momento, nuevamente fue aprovechado por la muchacha para escapar.
Sin embargo, otra vez fue atrapada. En esta ocasión, se interpuso H. P. L., amigo del agresor, quien le pidió que no escapara y que lo mejor era que “arreglen las cosas”. No obstante, la muchacha fue alcanzada y nuevamente golpeada, sin que el otro sujeto hiciera algo por defenderla.
Justo en ese momento, la joven hizo parar un taxi que estaba circulando por el lugar. El conductor detuvo la marcha para que recoger a la pasajera, pero en ese instante J. P. M., reaccionó propinando una pata al coche, lo cual ocasionó que el taxista arrancara sin pensarlo dos veces.
