Cuando una persona navega en las redes sociales es frecuente escuchar audios o ver fotografías y videos de famosos y políticos influyentes diciendo o haciendo cosas “llamativas o de interés”. A simple vista aparentan ser auténticos, pero algunos están manipulados con la intervención de la inteligencia artificial (IA) y, por ende, resultan ser falsos. A eso se le llama una ‘deepfake’.
En el último tiempo, estas representaciones sintéticas, generadas a través de técnicas computarizadas, se han posesionado como serias amenazas para la privacidad, principalmente los riesgos vinculados a las suplantaciones de identidad.
Para el periodista facti-checker de Bolivia Verifica, experto en temas de tecnología, Marcelo Blanco, en las deepfakes “se superpone casi perfectamente el aspecto y la voz de una persona por medio de la IA”. Esto con el objetivo de “modificar la realidad a conveniencia, desinformar, generar confusión o desprestigiar la imagen de alguien, desvirtuando el propósito con el que fue creado”.
“Una deepfake es un video, imagen o audio creado con algoritmos de inteligencia artificial, para suplantar la identidad de alguna persona. En cualquiera de estos tres formatos recrean la imagen, identidad y en muchos casos la voz de una persona, mostrando acciones que nunca dijo o hizo”, le explica Blanco a CORREO DEL SUR.
El experto advierte que son peligrosas, ya que, más allá de desinformar, grupos de ciberdelincuencia las vienen utilizando para estafar y extorsionar a los usuarios de las diferentes redes sociales.
EXTORSIONES
A mediados de 2023, el Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en ingles) de Estados Unidos encendió las alarmas al señalar que se acosa y extorsiona a víctimas mediante deepfakes con temática sexual.
