La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció al vicepresidente de Bolivia, David Choquehuanca, que esa entidad inició los procedimientos para la revisión crítica de la clasificación actual de la hoja de coca en la lista 1 de la Comisión de Estupefacientes de 1961. El director general de la OMS, Tedros Adhanom, anunció a Choquehuanca en una reunión en Ginebra (Suiza) que esa entidad realizará una convocatoria para la conformación de un comité de expertos internacionales en distintos ámbitos, de acuerdo al secretario general de la Vicepresidencia, Juan Carlos Alurralde, citado en un comunicado. “Se hará una evaluación de la hoja de coca desde la química, farmacología, toxicología, medicina natural y usos tradicionales, estos últimos ámbitos han sido propuestos por Bolivia, por nuestro vicepresidente y también se va a tomar en cuenta y buscar a expertos”, indicó Alurralde.
El director de la OMS expresó su voluntad de avanzar la revisión crítica y que en un tiempo adecuado se tengan los resultados, de acuerdo al comunicado. “Estamos avanzando según los planificado por parte de Bolivia y esperamos acompañar este proceso y tener muy pronto noticias positivas“, subrayó Alurralde. Choquehuanca hizo una “llamado crucial” a los países sobre la hoja de coca en su intervención en la reunión con los Embajadores del Grupo América Latina y el Caribe (Grulac) en Ginebra.
“La hoja de coca es para nosotros salud, medicina, nutrición y vida. Desde 1961, la intervención injusta y violenta sobre su cultivo ha sido impulsada por la retórica colonial y la normativa negligente de la Convención única de Estupefacientes”, expresó.
Bolivia pidió a la OMS un estudio científico sobre la hoja de coca, especialmente de su uso tradicional.
En junio de este año el Gobierno boliviano comenzó una campaña internacional para difundir la importancia de la hoja de coca para que dejen de estigmatizarla y así lograr su desclasificación de la lista 1 de estupefacientes de la Convención de 1961, en la cual clasifican sustancias consideradas peligrosas y bajo control internacional.
En Bolivia, el consumo de la hoja de coca es común, ya sea con el “acullico” o masticado o en infusiones para evitar dolores e incluso el mal de altura y es uno de los principales productores. La hoja de coca está consagrada en la Constitución boliviana vigente desde 2009 por sus usos tradicionales y medicinales, pero una parte de la producción se desvía al narcotráfico para fabricar cocaína.
