El arzobispo de Santa Cruz, monseñor René Leigue, condenó la práctica de acudir a la cizaña y hablar mal de las personas como medio para destruir la imagen del contrario e incluso enviarlo a la cárcel por el solo hecho de pensar diferente, en su homilía de ayer, domingo.
Durante la homilía dominical, relató la parábola de la yerba mala que impide la cosecha buena en el mundo, mientras que la palabra del Señor es la buena yerba que permite el desarrollo de las personas en el campo bueno y pertenecen al reino de Dios.
Indicó que las personas que practican la cizaña son aquellas que pertenecen al maligno, al enemigo, aquel que sembró la cizaña mientras dormía y la cosecha es el fin del mundo, manifestó.
¿DE DÓNDE VIENE EL MAL?
Sostuvo que los católicos pertenecen al terreno bueno con el desafío de cumplir la palabra de Dios que no creó nada malo, sino todo lo bueno. Pero si Dios creó todo lo bueno, ¿de dónde viene el mal? Viene del demonio y de Satanás que está entre nosotros, comentó.
“Cuántas personas hay en la cárcel acusadas injustamente, solo por venganza o solo porque no me cae bien o porque no coincide ni piensa igual que yo. Invento cosas y lo destruyo con la cizaña y con esos chismes que destruyen a las personas”, puntualizó.
