La subvención a los carburantes se incrementó de $us 714 millones, en 2021, a $us 1.731 millones en 2022, un mayor costo que en parte se cubrió con las Reservas Internacionales Netas del Banco Central de Bolivia (BCB).
Datos del ministerio de Economía y Finanzas Públicas dan cuenta que el año pasado el subsidio al diésel y la gasolina sumó $us 1.731 millones, un 142% más que en la gestión 2021, que fue de $us 714 millones.
“Hemos destinado el uso de las reservas internacionales a comprar vacunas, pruebas rápidas (de Covid-19), a dotarle al pueblo de los medios para que la subvención se siga manteniendo, comprando gasolina y diésel”, afirmó el ministro de esa cartera, Marcelo Montenegro, en su informe de evaluación sobre la economía boliviana.
Según el reporte del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), las compras externas de combustibles, así como las de bienes de capital, contribuyen al fortalecimiento del aparato productivo del país.
