"Un cargo no vale una vida": Esa es la frase con la que el consejero de la magistratura Marvin Molina redondea su explicación sobre el hallazgo del "arreglo" que sufrieron los frenos del vehículo que le asignaron, con el evidente propósito de causar una tragedia.
Molina asumió funciones hace poco, como consecuencia de la destitución de dos ahora exconsejeros a quienes se siguió un proceso por haber incurrido en nepotismo. Uno de los que fueron alejados de esas altas funciones es Constancio Alcón y fue en el vehículo que utilizaba que se encontró la manipulación de los frenos.
Los automóviles pertenecen al Consejo de la Magistratura y son asignados a sus autoridades jerárquicas, con chofer incluido. A él le tocó el que usaba Alcón, pero se cambió al conductor. Fue este nuevo chofer quien detectó que algo raro pasaba con el sistema de frenos. Cuando el equipo fue sometido a un chequeo por parte de especialistas, estos encontraron que los frenos habían sido parcialmente cortados, pero lo suficiente como para que se rompan cuando el coche imprima gran velocidad. La intención era que el vehículo se accidente y provoque una tragedia.
Debido a ese hallazgo, se ha formalizado denuncia en contra del chofer de Constancio Alcón y él mismo será citado en calidad de testigo.
Molina, que es un abogado crítico con la manera de conducir el Órgano Judicial, comenzó a ejecutar cambios tras ingresar al Consejo de la Magistratura y su primera percepción fue que el supuesto atentado era una represalia por su trabajo. No obstante, luego vinculó lo sucedido con los cambios que se operaron en ese organismo; es decir, la salida de dos consejeros para el ingreso de otros. Y fue cuando lamentó que la pérdida de un cargo haya motivado el atentado contra vidas humanas.
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