La abuela Nery tiene 67 años y luchó dos años para recuperar a sus nietos de cinco y seis años que se encontraban en un centro de acogida. En ese tiempo, la abuelita venció todo tipo de barreras administrativas hasta lograr que las autoridades judiciales le otorguen la tenencia de sus dos pequeños nietos, que vivieron todo ese tiempo en dicho centro.
La reintegración familiar para los pequeños no fue fácil, ya que tenían dos años viviendo en un albergue, después de ser rescatados por la Defensoría de la Niñez de El Alto, cuando descubrieron que eran abandonados por sus padres, que se dedicaban a consumir bebidas alcohólicas. Los niños muchas veces se quedaron sin comer encerrados en un cuarto e, incluso, eran dejados en la casa de parientes y amigos.
Ante esa dramática situación, la abuela buscó la manera de darle un hogar a sus pequeños, ya que el padre de los niños falleció y la mamá que continúa en situación de calle no se acuerda de sus hijos. Al principio, la progenitora visitaba a sus retoños en el albergue para recuperar el vínculo familiar, pero de a poco y por su forma de vida dejó en el olvido a los menores.
El amor por sus nietos, hizo que la abuela luchara contra viento y marea para recuperarlos y darles un hogar lleno de amor, pese a sus carencias, ya que ella por su avanzada edad solo vende plásticos que sale a recolectar y lo poco que gana le sirve para comprar lo básico para la alimentación de los niños, que alegran su día a día con sus travesuras.
La abuela llora porque está consciente de que, por su edad, puede “pasarle algo” y teme por el futuro y el bienestar de sus nietos. “¿Qué será de ellos?” se pregunta, por eso, anhela que su hija (la madre de los niños) cambie su destino y deje atrás la situación de calle, el alcoholismo y la clefa, para cuidar de los pequeños.
“No los maltrataría de ninguna forma porque quiero que vivan bien, que no pasen lo mismo que su mamá y papá pasaron en la calle, consumiendo (alcohol)”, cuenta con una extraña mezcla de amargura por el pasado y esperanza por el futuro.
Para la coordinadora del Programa Derecho a Vivir en Familia, Claudia Vásquez, el caso de la abuela Nery sale de lo común porque no es usual que familiares de niños que se encuentren en un centro de acogida sean perseverantes en recuperar la tenencia y asumir el cuidado de los mismos.
“Nadie, ningún familiar es tan persistente en ello. Generalmente las familias de origen no son tan constantes en el tiempo, eso es lo habitual, no porque no quieran, el mismo sistema no brinda facilidades; pero esta abuelita logró recuperar a sus nietos pese a esas barreras (administrativas) que existen”, explica.
Vásquez dice que hay familias que por diferentes circunstancias no inician o desisten de realizar los trámites de reintegración familiar y terminan abandonando a sus familiares en los centros de acogida.
Hasta 2019, 672 niños, niñas y adolescentes vivían en 22 centros de acogida en el Departamento de La Paz, de los cuales alrededor del 80% tienen familia.
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