Varios de sus colegas recuerdan a Roxana A. como una persona violenta que, en su calidad de enfermera, incluso llegó a maltratar a pacientes en el hospital San Juan de Dios de la ciudad de Oruro. Cansados de los abusos, en marzo de este año hasta hicieron una huelga de brazos caídos para pedir a los directivos del nosocomio que la cambien de ese lugar.
En aquel entonces, su protesta pareció no tener efecto pero, cuatro meses después, lo que Roxana A. escondía en su casillero ha sorprendido no solo a sus colegas, incluso será llevada ante la ley.
El director de este centro médico, Raúl Guibarra Torrez, afirmó que todo se encontraba en el marco de "lo normal" hasta que le pidieron que entregara el instrumental médico quirúrgico que tenía en su poder.
La mujer se negó a abrir su casillero. Guibarra dijo que no les quedó otra alternativa que hacerlo en contra de su voluntad y recurrir no solo a un notario de fe pública, sino a los funcionarios de Asesoría Legal, Activos Fijos y Recursos Humanos para que funjan en calidad de testigos.
