Revelan que de los nueve departamentos, cinco son “expulsores” de su población. Potosí ocupa el segundo lugar, de acuerdo con el estudio “Migración Interna en Bolivia”, de la Udape y la UMSA, que asocia el indicador con la pobreza. En cuanto a municipios, el 54,9 por ciento (186) registra más salidas que llegadas de habitantes.
“Cuando en una unidad territorial, sea municipio o departamento, hay un signo negativo (más salidas que entradas de habitantes), este refleja condiciones económicas adversas: no hay empleo, no hay servicios. En general es un indicador de pobreza”, alertó René Pereira, miembro del equipo técnico del estudio y autor de la investigación que sirvió de base.
El documento fue presentado en octubre de este año y señala que las mayores tasas negativas se registran en Beni (-7,3), Potosí (-7,1), Chuquisaca (-5,6), La Paz (-2,4) y Oruro (-0,2). Las tasas de migración están referidas al número de personas que gana (+) o pierde (-) cada departamento anualmente por cada 1.000 habitantes.
“Podemos ver que se han intensificado los procesos de migración poblacional interna”, apuntó Alfonso Hinojosa, sociólogo y experto en temas de migración.
El profesional no considera que la salida de habitantes sea un hecho meramente negativo.
“A veces, la gente que tiene un trabajo estable migra. Eso tiene que ver con expectativas, contexto social, temas culturales o familiares”, afirmó.
La migración se da cuando un habitante cambia de residencia. Los inmigrantes son los que llegan a una unidad territorial y los emigrantes son aquellos que salen.
