Wilma Mendoza, la mujer que quemó la espalda de su hijo de siete años con agua hirviendo, causándole graves heridas, fue enviada ayer miércoles a la cárcel de Miraflores con detención preventiva.
La madre está imputada por los delitos de lesiones graves y leves, violencia intrafamiliar y tentativa de infanticidio.
Según el fiscal Alejandro García, la madre del niño se acogió al silencio en su audiencia y su defensa sostuvo que padece de problemas mentales.
“La detención preventiva se dictó al haberse establecido la existencia de riesgos procesales, toda vez que la imputada Wilma M. no desvirtuó ninguno de sus riesgos procesales requeridos por el Ministerio Público, el Ministerio de Justicia y Defensoría de la Niñez y Adolescencia”, precisó la viceministra de Igualdad de Oportunidades, Estefanía Morales.
Mendoza, el domingo 25 de marzo, después de golpear a su hijo por alzar dos pedazos de carne, le echó agua hirviendo en la espalda provocándole quemaduras de tercer grado y luego en altas horas de la noche le obligó a lavar su ropa.
El niño fue internado en el Hospital Boliviano Holandés de la ciudad de El Alto, donde se le diagnosticó quemaduras de primer, segundo y tercer grados.
Morales informó que coordinan con el ministerio de Salud para brindar todo el apoyo y cuidados al niño.
