Se descontroló la rabia canina en Bolivia, al punto de que el país vive uno de los momentos con mayor índice de la enfermedad. Desde enero suman, al menos, 25.000 las personas mordidas por perros en el país, informó ayer el Ministerio de Salud, pero no se sabe con exactitud cuántos de esos canes tenían la enfermedad.
El responsable del Programa Nacional de Zoonosis del Ministerio de Salud, Grover Paredes, dijo que el alto número de personas mordidas es una muestra de la irresponsabilidad de los dueños que dejan en la calle a sus animales.
Esa situación también contribuye a la multiplicación de la rabia canina, que hasta la segunda semana de noviembre dejó cuatro personas fallecidas y 803 casos confirmados de perros con la enfermedad.
Esta gestión se registraron casi 600 casos más de perros portadores de rabia canina que en 2016. Al menos, el 90 % de ellos están en Santa Cruz y Oruro. En el primer departamento se registraron 554 y en el segundo, 125.
Sobre los datos de la gestión 2016, la situación de Santa Cruz es el que más llama la atención porque aumentó en 400 % el número de animales enfermos, es decir, de 102 (en 2016) a 554 casos (este 2017).
Santa Cruz reporta diariamente un promedio de cinco casos de perros con rabia y Oruro entre dos y uno. "Y eso puede ser constante", alertó.
El virus de la rabia es una enfermedad mortal producto de la mordedura de un animal infectado o por el contacto con su saliva. Si la persona afectada no se somete a las vacunas antirrábicas en un tiempo breve, muere por el efecto de la enfermedad.
Los niveles actuales son los más altos de los últimos años, dijeron especialistas. En otros países de la región, la rabia canina está desaparecida porque se controla la población de perros callejeros mediante su captura y uso de perreras. Además del sacrificio de los animales que no son reclamados.
También se logra controlar este mal obligando a los dueños de los animales a sacarlos a pasear siempre con correa y con la responsabilidad de recoger sus desechos en una bolsa, cosas que son inusuales en Bolivia, donde algunos vecinos dejan libres a los canes todo el día y a veces hasta en la noche.
