Confiar en el mercado interno, apostar por la bolivianización del sistema monetario y tener una inflación controlada son los puntos medulares en el modelo económico que el Gobierno lleva adelante desde 2007 y que no está dispuesto a cambiar a pesar de la desaceleración en el crecimiento económico y los pedidos de los exportadores de un tipo de cambio más flexible que les permita competir en la región, según publicó ayer el periódico El Deber.
Sin embargo, en su informe de política monetaria, de julio de este año, el Banco Central de Bolivia (BCB) destacó que un tipo de cambio estable fue determinante en el avance y consolidación de la bolivianización de la economía y subrayó que el anclaje de las expectativas sobre la tasa de cambio de bolivianos por dólar fue decisivo para la consolidación de la moneda doméstica como principal medio de pago, depósito de valor y unidad de cuenta.
El presidente del BCB, Pablo Ramos, descartó una modificación del tipo de cambio para evitar procesos inflacionarios, en respuesta a la opinión de economistas nacionales que plantearon un ajuste gradual en la política cambiaria del país.
Ramos precisó que el BCB decidió mantener la estabilidad cambiaria y no seguir el ejemplo de los socios comerciales de la región que devaluaron, provocaron procesos inflacionarios que hicieron que sus monedas cambien, que se aprecien y que haya una relación desfavorable en sus tipos de cambio.
El vicepresidente Álvaro García Linera sostuvo que el modelo económico del país mantendrá todas las variables macroeconómicas que han permitido a Bolivia tener un crecimiento sostenido.
García Linera resaltó que el papel del Estado como rector de la economía, un tipo de cambio firme, el apoyo al mercado interno, el apoyo mediante créditos al sector productivo y la apuesta a la industrialización están dando buenos resultados y beneficiando a la población por lo que no amerita ningún cambio estructural a la política económica y monetaria.
Lorgio Ardaya, expresidente del Colegio de Economista de Santa Cruz, afirmó que en caso de modificar el tipo de cambio se beneficiará a los exportadores, pero se pondría en problemas a las personas que tienen sus depósitos en Bolivianos y que están por encima del 80 %.
