El fiscal general del Estado, Ramiro Guerrero, afirmó ayer que el informe de la comisión que investiga el caso del asalto a la remesa de Brinks no encontró evidencias de que el dinero robado haya sido quemado por los atracadores.
"Del enfoque que se tiene de este caso es que no ha habido una quema de dinero. No se han encontrado esos rastros", manifestó Guerrero a los medios en la ciudad de La Paz.
El 30 de marzo de este año, una banda delincuencial vinculada al Primer Comando de la Capital (PCC) de Brasil, interceptó un carro blindado de la empresa Brinks, en Roboré, y a balazos amedrentó a sus ocupantes para llevarse 2.6 millones de Bolivianos y 350 mil dólares, según Erbol.
El líder de la banda, Mariano Tardelli, afirmó a los funcionarios que "sabiendo que iban a morir", los atracadores decidieron repartirse los dólares y quemar los Bolivianos, según afirmó el entonces viceministro de Seguridad Ciudadana, Carlos Aparicio.
El fiscal Guerrero explicó que aún está en investigación el paradero del dinero para verificar si los delincuentes se lo repartieron o lo sacaron del país.
El 22 de septimbre, la Policía capturó a Julio César Hurtado L., alias “Gordinho”, acusado de participar en el atraco a la remesa de Brinks. Según sus declaraciones, se encargó de gestionar el armamento que se utilizó en el asalto.
El fiscal departamental de Santa Cruz, Freddy Larrea, informó que Hurtado Landívar, en su declaración, reconoció que consiguió el armamento que fue utilizado para inmovilizar el vehículo de Brinks y que además sostuvo varias reuniones con los asaltantes con la finalidad de planificar el robo.
El acusado fue capturado en el municipio de Puerto Suárez, en la frontera con Brasil, y de manera inmediata fue trasladado a la ciudad capital para que preste su declaración informativa ante la comisión de fiscales que investiga el caso.
