"El general Juan José Torres me dio la orden de hacer el cambio". Con esas palabras, el médico boliviano Abraham Baptista, quien vive hace 48 años en la ciudad mexicana de Puebla, reveló que fue obligado a falsear el reporte de la autopsia que le hizo al cadáver del guerrillero Ernesto Che Guevara en la localidad de Vallegrande el 9 de octubre de 1967.
Baptista confirmó que el Che murió por un disparo en el corazón, pero ese dato tuvo que ser omitido en el reporte final, al cual él debió añadir la presencia de nueve heridas de bala que no estaban en el cuerpo del Che. Torres era jefe del Estado Mayor general de las FF.AA.; tres años más tarde juraría como presidente de la República. La alteración de datos en la autopsia pretendía respaldar la versión oficial de que Guevara había muerto en combate. Luego se demostró que fue asesinado.
