El tensión crece en Achacachi porque los vecinos liderados por Felipe Quispe, el “Mallku”, mantienen sus medidas de presión, mientras que los Ponchos Rojos de los cantones de Omasuyos advierten con tomar acciones de hecho y cercar a la capital provincial, según publicó ayer la agencia Erbol.
Los vecinos de Achacachi mantienen su bloqueo desde el 22 de agosto, y sus mujeres una vigilia en La Paz en demanda de la renuncia del alcalde Édgar Ramos y la liberación de tres de sus dirigentes detenidos.
En los últimos días surgió otra polémica por un supuesto secuestro del dirigente Poncho Rojo cantonal Modesto Clares. El Gobierno insiste en que esta persona fue tomada rehén por los bloqueadores, pero el mismo Clares sostuvo que está con los vecinos por voluntad propia y no fue agredido.
Los Ponchos Rojos desarrollaron el jueves 14 de septiembre un ampliado en el cual reclamaron por esta situación. El dirigente Pedro Lucana aseguró que Clares fue agredido y torturado con ganchos incluso hasta escupir sangre. Según esta versión, Clares salió en medios de comunicación negando el secuestro porque estaría amenazado por los vecinos.
Molestos, los Ponchos Rojos por el prolongado bloqueo y el supuesto secuestro de Clares, decidieron dar un plazo para que se suelte al dirigente o caso contario los mismos pobladores cantonales irán a desbloquear y, además, se cercará a la capital Achacachi, según Lucana.
Felipe Quispe, a quien los Ponchos Rojos amenazaron con quitar su propiedad, dijo que Clares se quedaría en el punto de bloqueo y que el dirigente ya se unió al movimiento de los vecinos. Anunció que los manifestantes tienen más estrategias, pero las mantendrán en secreto puesto que no quieren dar “guerra avisada”.
