La decisión de endurecer los controles migratorios contra el ingreso ilegal de extranjeros a Argentina empezó a implementarse. En la madrugada del viernes 27, se hicieron operativos sorpresa en la terminal de buses de Liniers, se controló a 500 extranjeros, la mayoría procedentes de Bolivia, Perú y Paraguay.
La ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, dispuso un operativo sorpresivo en la terminal terrestre de Liniers con el objetivo de combatir el narcotráfico, la trata de personas y el contrabando.
"Sabemos que los controles preventivos en las terminales de ómnibus ayudan a conjurar esos delitos", según un comunicado de ese despacho que reflejó el diario El Clarín.
No hubo detenidos ni deportados, pero se incautaron mercadería traducida en mochilas y zapatillas importadas, bolsos y carteras y gran cantidad de ropa interior.
Se informó que los agentes subieron a los micros con equipos "morpho rapid", que permite constatar rápidamente la identidad de los individuos y analizar si tenían algún impedimiento legal para permanecer en el país argentino.
Los pasajeros y sus equipajes fueron derivados hacia el escáner móvil de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (P.S.A.) de Argentina, cuyos operadores los inspeccionaron.
Fue una acción conjunta entre los oficiales de Drogas Peligrosas, la Policía Federal, la Policía de Seguridad Aeroportuaria, Interpol, así como la Dirección Nacional de Migraciones, la Aduana. Similares operativos pueden llevarsde a cabo en otras terminales que son el destino de otros países e incluso en el Aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires.
