Hasta el cierre de edición, la vida del sargento Johnny Apaza Aspi estaba en peligro, tras recibir cuatro impactos de bala la noche del sábado 14 en el momento en que auxilió a una librecambista que era asaltada a mano armada en pleno centro de la ciudad. El hecho generó malestar en las filas de los uniformados de baja graduación que se quejan de no contar con armamento reglamentario ni las condiciones para cumplir su trabajo.
El comandante de la Policía del Departamento de La Paz, Abel Galo de la Barra en contacto con la agencia de noticias ANF afirmó que el policía que fue gravemente herido no trabaja en patrullaje pues es miembro del servicio de Batallón de Seguridad Física Estatal y estaba en sus horas de descanso antes de reincorporarse a su turno, cuando fue herido por un antisocial que portaba un revolver de nueve milímetros.
De La Barra negó que los policías que realizan patrullaje se encuentren desprovistos de su arma de reglamento y rechazó la versión de que el centro de La Paz se haya convertido en una zona roja.
