El presidente de Ecuador, Rafael Correa, asumió ayer la presidencia del Grupo de los 77 más China con el compromiso de promover la igualdad económica y social entre el Norte y el Sur, y defender el derecho de los pueblos a la paz.
"Paz no es solamente ausencia de guerra, sino presencia de justicia y de prosperidad", afirmó el mandatario durante su discurso. El presidente ecuatoriano asistió a la ceremonia de traspaso anual de la presidencia de ese bloque en un acto en la sede de Naciones Unidas en el que también intervinieron el secretario general de la ONU, António Guterres; y la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, entre otras personalidades.
"Continuaremos el positivo trabajo de nuestros predecesores en la promoción de la igualdad económica y social en el mundo (...) con el fin de eliminar la pobreza, la inequidad y la exclusión", aseguró Correa.
El presidente aseguró que el trabajo de Ecuador en el G77 se concentrará en impulsar el desarrollo de las naciones más pobres y el respeto a los derechos humanos, así como en la lucha contra la "precarización de la fuerza laboral de los países menos competitivos" por parte de los países occidentales.
"Mientras no se logre una justa distribución de la riqueza, no se resolverán los problemas sociales", afirmó el jefe de Estado ecuatoriano, quien recordó que el 0,7 % de la población mundial concentra el 45 % de la riqueza. Afirmó que, desde la presidencia del G77, luchará contra los paraísos fiscales, a los que considera como "uno de los peores enemigos" de las naciones pobres que, a su juicio, son las más afectadas.
