CREACIÓN
El CEIAGAVA fue creado el 18 de mayo del año 1987 como el primer instituto especializado antinarcóticos en Bolivia.
El potosino Rubén Moscoso se hará cargo de la institución que forma a la élite de la Policía Nacional para la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.
El capitán nacido en esta ciudad fue designado como director del Centro de Entrenamiento Internacional Antinarcóticos “Garras del Valor” (Ceiagava) que se encuentra en el Chapare y forma recursos humanos de Bolivia y de otros países del continente.
La Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico emitió el circular estableciendo las designaciones de quienes tendrán a su cargo las unidades operativas y los centros de formación de los policías y de los canes que son parte de la lucha al narcotráfico.
El Ceiagava, creado el 18 de mayo de 1987 como Unidad Académica de Posgrado, depende de la Universidad Policial “Mcal. Antonio José de Sucre” (Unipol) y, administrativamente, de la Dirección General de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Dgflcn). Ambos pertenecen al Comando General de la Policía Boliviana.
Tiene por misión entrenar, capacitar y especializar a los recursos humanos de la Policía Boliviana y sus similares en el exterior en tácticas, técnicas y procedimientos para operaciones antinarcóticos en cualquier nivel de intensidad, condición terreno y clima. Para estos fines utiliza medios para alcanzar progresivamente niveles crecientes de eficiencia y eficacia en las operaciones de reconocimiento y vigilancia de largo alcance, aplicables a la interdicción al narcotráfico.
Los más destacados policías llegan al Ceiagava para recibir una dura formación que les permite enfrentar la lucha contra grupos poderosos que cuentan con recursos humanos y económicos al servicio del mal.
Rubén Moscoso fue jefe de Curso Garras del Valor y conoce de los rigores de la formación antidrogas porque antes participó en cursos nacionales y en Argentina, como instructor fue el encargado de preparar a los “elementos” para desempeñarse en la confrontación con los narcotraficantes y dotarles valores para que sean impermeables a las propuestas que pueden llegar desde el crimen organizado.
Policías que pasaron por el centro afirmaron que es tan exigente que una gran parte de quienes van a formarse terminan tocando la campana, porque llegaron al límite de su capacidad y dejaron la instrucción sin haber cumplido su objetivo de ser uno de los mejores elementos de la Policía Nacional.
