El presidente Evo Morales le dio ayer domingo un ultimátum a la Iglesia católica para que dé los nombres de los funcionarios del Gobierno que estarían vinculadas al narcotráfico.
La conminatoria del primer mandatario surge luego de que la Conferencia Episcopal de Bolivia hizo conocer la carta pastoral en la que manifestó su preocupación por el aumento de la actividad del narcotráfico en el país y su penetración en el Estado, además del aumento del consumo entre los jóvenes.
“Estoy dando un ultimátum, esa conferencia que dé nombres, quiénes son los narcotraficantes del Estado, es el presidente, vicepresidente, diputados o senadores, que den nombres, que digan si son responsables con su discurso”, señaló Morales.
El presidente recordó que en su momento, Estados Unidos también acusó al gobierno boliviano de tener vínculos con el narcotráfico.
“Hace tres o cuatro años, el Departamento de Estado de Estados Unidos dijo que el narcotráfico está en las máximas autoridades del gobierno nacional, tienen que ser Evo Morales o el Alvaro García Linera; y no es posible que algunos de nuestros padres, algunos, no son todos, coincidan con lo que dice el Departamento de Estado de Estados Unidos”, sostuvo el primer mandatario.
Morales apuntó que mientras la Iglesia católica y EE.UU. no reconocen la lucha contra el narcotráfico en el país, otras instancias internacionales sí lo hacen.
"CARTA TEMERARIA"
El ministro de Gobierno, Carlos Romero, rechazó categóricamente el contenido de la Carta Pastoral de los obispos de Bolivia sobre el narcotráfico y la drogadicción.
Dijo que el documento contiene afirmaciones "temerarias" y convocó a los autores a una reunión para que muestren sus respaldos.
"Es una afirmación de grueso calibre, es una afirmación temeraria, debería citar su fuente", dijo Romero, dijo.
"(Los convocó a) una reunión de trabajo (para) que traigan su respaldo y nosotros vamos a traer nuestro respaldo para poder mostrar que estas afirmaciones que están lejos de la realidad", añadió.
