DECISIÓN
LOS BOLIVIANOS deciden mediante su voto si están o no de acuerdo con una nueva reelección de Evo Morales y Álvaro García Linera.
La campaña electoral más reñida y desigual de la última década terminó ayer en Bolivia y da paso a tres días de silencio electoral antes de la votación del 21 de febrero, cuando los bolivianos decidirán si permiten reformar la Constitución para que Evo Morales pueda postular a un cuarto mandato.
El MAS empezó la campaña con ímpetu y se centró en la figura del presidente Evo Morales, quien copó los medios de comunicación estatales y privados con largas entrevistas para promocionar su continuidad en el gobierno.
Sin embargo, la situación cambió radicalmente desde el 3 de febrero, cuando el comentarista cruceño Carlos Valverde reveló que el presidente Evo Morales tuvo un hijo con la actual gerente comercial de la empresa china CAMC, contratista del Estado boliviano.
Morales tuvo que admitir públicamente que tuvo un hijo, pero informó que falleció siendo aún bebé. Dijo que no tuvo más contacto con Zapata desde 2007, pero de inmediato se conoció una fotografía del año pasado en la que se lo ve junto a su expareja.
El primer mandatario justificó ese hecho indicando que le vio "cara conocida" para dar a entender que había perdido contacto con ella.
Desde 2005, el presidente Evo Morales estuvo acostumbrado a campañas holgadas, sin sobresaltos, en las que lo único que se discutía era con cuánto ganaría el binomio oficialista.
Sin embargo, la situación cambió este 2016. Por primera vez, Bolivia está ante un referéndum de resultado incierto.
La campaña, además, estuvo marcada por el uso de los bienes públicos de parte la campaña del Sí. Los medios estatales transmitieron, sin restricciones, actos de entrega de obras que se convirtieron en verdaderas proclamaciones de Evo Morales y Álvaro García Linera.
El Tribunal Supremo Electoral intentó poner un límite a esas transmisiones en el último mes, pero el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional el reglamento electoral.
La campaña del No, a diferencia de la del Sí, no tuvo un líder único y fue articulada por diversos partidos políticos de oposición y grupos ciudadanos de la más diversa tendencia ideológica que se organizaron para promover el No. Entre las caras visibles del No, figuran el intelectual José Antonio Quiroga, el alcalde Luis Revilla, el gobernador Felix Patzi y la periodista Amalia Pando, entre otros.
