Patricia Kucharsky pasó de víctima a acusada. En 2014 denunció a su esposo Liber Soria por violencia física y psicológica y ahora enfrenta un proceso por calumnia y difamación. Las organizaciones defensoras de los derechos de la mujer exigen una auditoría jurídica y denuncian tráfico de influencias porque el agresor es hijo del embajador de Bolivia en Cuba, Palmiro Soria.
PROCESOS
Hace tres años, Kucharsky inició dos procesos y certificó con informes forenses del IDIF tres, cinco y ocho días de impedimento por la magnitud de los golpes que le propinó su esposo y padre de sus dos hijas.
Ante la retardación de justicia hizo público y presentó al caso ante organizaciones de derechos humanos que denunciaron “irregularidades, vulneración de derechos, amedrentamiento psicológico y cibernético para que la víctima abandone el proceso”. Ahora enfrenta un proceso por calumnia y difamación.
Marco Antonio Tapia, abogado de Soria, dijo que la justicia decretó sobreseimiento en uno de los casos y que la segunda demanda está en proceso de investigación. Justificó la demanda contra Kucharsky porque en cuanto no se dicte sentencia se debe presumir su inocencia, pero la acusación hizo público el proceso y afectó su honorabilidad".
El artículo 89 de la Ley 348 para garantizar a las mujeres una vida libre de violenciat.
