La Comisión de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional del Senado Federal brasileño reveló en un informe que el gobierno de Evo Morales propuso a Brasil “retirar en silencio” al exsenador Roger Pinto de la embajada en La Paz, donde estuvo 453 días en calidad de asilado diplomático a la espera que el canciller David Choquehuanca envié un salvoconducto para acogerse como refugiado político.
“La ministra de Justicia boliviana en visita a Brasilia, propuso que Brasil retirase al senador (ahora exsenador) discretamente. Faltó apenas, como lo señaló la embajada en La Paz, un gesto del más alto nivel”, señala un informe del relator, Ricardo Ferrazo, sin identificar a la ministra ni precisar la fecha de la visita.
El Gobierno acusó a Pinto de haber fugado del país. Pero, el extenso informe de la comisión no habla de fuga, sino de una “salida informal” de la que supuestamente funcionarios bolivianos conocian.
Antes de dar curso a la designación del embajador de Brasil en La Paz, la Comisión agotó un proceso de investigación legislativa, en la que, por informes de la cancillería brasileña al Senado Federal, estableció que el ministro de Gobierno y vicecanciller bolivianos, a quienes tampoco se los citó con nombres y apellidos, conocían en junio de 2013 de la opción que se concretó el 23 de agosto de 2013, cuando Pinto fue transportado en un auto diplomático hasta el vecino país.
La comisión también revela que incluso la prolongada detención de 12 hinchas brasileños en una cárcel de Oruro fue un instrumento de negociación para zanjar la situación del senador boliviano.
Lamenta que Bolivia “haya ignorado su práctica tradicional de respeto al asilo diplomático ejercido incluso durante las más feroces dictaduras como de García Meza”.
Se confirmó que Pinto fue transportado en un vehículo diplomático acompañado por Saboia y el ministro Consejo, Manuel Montenegro, dos fusileros navales y dos motoristas, en una travesía que duró 20 horas de viaje por 1.600 kilómetros hasta la frontera con Brasil.
