A los riesgos que existen en todo negocio es imprescindible sumar el clima cuando uno se dedica a la producción agrícola. De las lluvias, el viento y el sol dependerá el resultado de la siembra. Este año, el exceso de lluvias dañó 95.000 hectáreas (ha) de maíz, soya y girasol. El riesgo se mantiene, según publica El Deber.
Vicente Gutiérrez, presidente de la Asociación de Productores de Maíz, Sorgo y Frejol, dijo que se perdieron unas 10.000 hectáreas sembradas con maíz debido a las precipitaciones pluviales. Además, hay varios caminos en mal estado y que el rendimiento compensará las pérdidas porque alcanzarán las 200.000 toneladas.
Reinaldo Díaz, titular de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo, dijo que de las 140.000 ha sembradas de girasol, solo 66.000 ha están aptas para la cosecha.
