El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador opositor Flávio Bolsonaro cerraron sus campañas este sábado con marchas multitudinarias en los mayores colegios electorales del país, en la víspera de la segunda vuelta más reñida de la historia reciente del país.
Lula arrastró en la mañana a una marea roja que ocupó la playa de Copacabana de Río de Janeiro y en la tarde viajó a São Paulo para poner el broche a su campaña con otro baño de masas.
Flávio, hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, optó por imitar a su padre al encabezar un paseo en moto por Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, gran estado bisagra del país.
Posteriormente, el senador marchó por Río, su cuna política, en un acto simbólico que finalizó en la casa donde vivía su padre, hoy en prisión domiciliaria en Brasilia tras ser condenado a 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado. Su hijo prometió indultarlo si gana en las urnas.
Ambos candidatos reunieron este sábado a decenas de miles de personas en la recta final de la carrera presidencial, marcada por la efervescencia en las calles y en las redes sociales.
Así finalizó una extenuante campaña electoral que empezó el pasado 16 de agosto en un clima de fuerte polarización.
